Vestir con flores el fracaso. Por compasión, sosiego a los despojos mientras duran.
A veces no es posible cambiar el momento, las circunstancias. Solo queda tender serenamente un espacio de atención y escucha. Sostener la mirada ética sobre el dolor, sin explotarlo, sin negarlo. Importa estar, sostener, resistir… «mientras dura».
La barandilla de flores inventadas acabará siendo innecesaria.
Exposición colectiva «De mujeres, botánica y naturaleza viva«
Espacio de arte de Al Socayo. Calle Puente, 49. Aguilar de Campoo. Comisariada por Adrián Segura.
Verduras con glamour… es un proyecto fotográfico dedicado al “cuidado de sí”. Un cuidado ético e imprescindible, que pretende contagiar de alegría, seguridad, humor y pasión a quienes se acerquen a dialogar con la imagen, ahuyentando las brumas que nos ha acompañado este año largo de pandemia. Todos somos seres nimios, perecederos, como las verduras. ¿Quién podría impedir a los vegetales la subversión de los valores tradicionales asociados al glamour: moda, lujo y valor duradero? Tampoco a nosotras. Algunos momentos son solo para disfrutar.
Cada bodegón está compuesto de frutas combinadas con piezas únicas, realizadas ad hoc, en resina epoxi y poliuretano teñidas y modeladas a mano sobre superficies plásticas o silicona.
IMPRESIÓN SOBRE LIENZO. Giclée print: Canvas Premium Artist textured 380 gr.
Obras destacadas: Año 2021: Divine (autodeterminación), Pasión y Re-mango, Stylish lemon (singularidad), La fiesta de las sanguinas (alegría y amistad), Mi bosque (aspiración), Marlene (distinción).
Técnica/Proceso: Fotografía digital con composición de piezas en resina epoxi y poliuretano teñidas y modeladas a mano
Impresión Giclée sobre lienzo Canvas Premium Artist textured 380 g.
Dimensiones: diversas.
Soporte / Impresión / Enmarcado: Lienzo 380 g; impresión Giclée (IndieColors); enmarcado bastidor de madera en varias dimensiones.
El proyecto «AJUAR PERSONAL» recoge aquellos valores, herramientas, etc. que considero imprescindibles para inaugurar un nuevo hogar, ya sea físico o vital. Las imágenes recogen la actitud contraria a «llevarse las manos a la cabeza», esa expresión atávica con tres significados distintos, pero todos pertinentes en esa obra: de protección ante un sobresalto, empatía hacia el semejante, o vergüenza por algún fallo propio… En este ajuar la acción es su esencia y las manos no van desnudas. Del ajuar como carga asignada a las mujeres al ajuar como derecho a la acción en lo privado y en lo común.
Cianotipia sobre papel de acuarela Archés, 100% algodón, sin ácido. Grano fino. Aplicación de la emulsión con paletina japonesa fabricada con pelo de cabra. Revelado al sol. Baño oxigenado y lavado final en lavadora automática Paterson. Virado parcialmente con ácido cítrico (limón).
Expuestas en Galería Ancora, Calle Puente, 3 Aguilar de Campoo (Palencia), hasta el 29 de noviembre de 2020. Un espacio luminoso y cálido que os sorprenderá.
Esta colección se expuso nuevamente en el Museo de Arte Contemporáneo Fundación Diaz Caneja, dentro del festival Pallantia Photo en el mes de junio de 2024. En la hoja de sala se recogía este texto:
«El ajuar, según la RAE, es el conjunto de muebles, enseres y ropas de uso común en la casa. En su segunda acepción es ese grupo de bienes aportados por la mujer al matrimonio. Partiendo de esta definición, las mujeres incorporaban a la nueva convivencia la posibilidad de bienestar: para el descanso, la alimentación, el calor, la higiene y los cuidados. Todo ello en el espacio doméstico, sin acceso al poder ni al derecho a ser sujeto. Siglos de lucha para alcanzar la ciudadanía plena, la capacidad de obrar y la asunción de la cuota de poder hicieron obligado subvertir el orden establecido.
Por eso se hace necesario renovar los utensilios que han de aportarse al nuevo hogar, en soledad o en compañía. Nuevo ajuar para uso propio y para compartir con todas las personas, en sus diversas identidades, que nos acompañan a lo largo de la vida.»
Estas son algunas imágenes:
Exposición Ajuar personal, con la modelo. Museo Fundación Diaz Caneja.
«Como por estos sitios tan sano aire no hay, pero no vengo/ a curarme de nada./ Vengo a saber qué hazaña/ vibra en la luz, qué rebelión oscura/ nos arrasa hoy la vida.» Claudio Rodriguez. Primeros versos del poema «Ciudad de meseta»
El poema es de meseta; estos paisajes, del sureste árido. Pero la pregunta es la misma.
Badlands como partitura: estratos, surcos, sombras que marcan un compás de eras geológicas. La vista se expande y obliga a respirar más hondo; la escala humana se encoge sin desaparecer. Aquí el «silencio» nos recuerda que no somos centro: apenas un tránsito. Las fotografías retienen ese acuerdo frágil entre vastedad y cuidado, cuando el ojo aprende a mirar sin apresurarse y el cuerpo se vuelve barómetro de luz y aire. O paz.
Nadie vive al margen de la sociedad donde habita. No somos mónadas sin ventanas como decía Leibniz, sino cuerpos porosos a los otros.
Tampoco existe la individualidad absolutamente autónoma, ni es posible la desvinculación emocional de la comunidad que, de algún modo, proporciona seguridad. Cada existencia sostiene una red invisible de cuidados, afectos y dependencias.
Todas las personas dependemos unas de otras, y…
Todas las cosas, Próximas o lejanas, En secreto Están vinculadas unas con otras Y no se puede tocar una flor Sin alterar una estrella. (Francis Thompson)
Esta es la tarea: reconocer y amar los hilos que nos unen, incluso cuando parecen invisibles. Habitar sin aislarse, cuidar sin absorber, comprender que la ética comienza en la interdependencia.