Etiqueta: cuidado

  • Recolonización solar

    Recolonización solar

    Vista panorámica de gran parque fotovoltaico con hileras de paneles solares extendidas sobre paisaje agrícola castellano. Cielo nublado y meseta al fondo.

    Trigales que ya no son. Estaciones que no cambian de color. Campos abiertos que han sido parcelados, vallados y panelados. La tierra cíclica se ha vuelto superficie energética plana: ¿A dónde va esa electricidad? ¿Quién decidió clausurar los campos? ¿Hubo diálogo, reparto, memoria? ¿Quedan en el municipio beneficios comunes? ¿Qué piensan los jóvenes que emigran mientras el territorio se reprograma?

    La transición energética, cuando ignora la vida que pisa, repite la vieja lógica del extractivismo. La imagen no acusa, pregunta: ¿Qué futuro puede germinar sobre un suelo que ya no respira?

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  • Siempre es la mirada

    Siempre es la mirada

    Fotolibro desplegado en acordeón sobre una estantería. Las páginas muestran cianotipias en azul y amarillo. En la portada vertical, a la izquierda, se lee el título Siempre es la mirada.
    Página interior del fotolibro con fondo azul oscuro. Cianotipia con figura de aspecto orgánico. Texto inferior: A las flores les gustan los monstruos.

    Idear proyectos con personas sumamente sensibles e infinito conocimiento, es una fortuna. Este pequeño libro de artista nació una cálida tarde de verano en el patio de casa: un ensayo, un aprendizaje y un juego al alimón con mi sobrino, el poeta Jorge Justo. Empezó como diálogo material entre el papel artesanal, la cianotipia y los materiales orgánicos como la cúrcuma o las flores y los versos que Jorge hizo nacer junto a la imagen. Versos que amplían este mundo y lo hacen más vivible.

    Se hizo libro gracias al trabajo delicado de Gráficas EMEDECE, que añadió la belleza de una impresión cuidada y las cubiertas trabajadas en madera: cien ejemplares numerados.

    El poema que vertebra la edición, Siempre es la mirada, sostiene la pregunta de fondo: cómo miramos y qué producimos al mirar.

    El resultado es una pieza mínima, bella, precisa, que nos recuerda que «quien convierte al otro en monstruo / siempre es la mirada».

    Ficha / créditos

    • Serie: Imagen & texto
    • Texto: Jorge Justo. Siempre es la mirada
    • Imágenes: MJ Prieto (cianotipia + materiales naturales como cúrcuma y limón)
    • Edición: 100 ejemplares numerados
    • Impresión: Gráficas EMEDECE. Don Sancho, Pl. Mayor, 5, 4º, 34001 Palencia
    • Cita reproducida con permiso del autor.

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  • Naturaleza imposible

    Naturaleza imposible

    Espacio Abierto. Sala de arte contemporáneo. Valladolid.

    Concha Gay . Mª Jesús Prieto

    Magia, emoción y fantasía, escribió Gloria Reguero, y no le falta razón: la muestra convoca belleza, espiritualidad y pensamiento para activar el cuidado del entorno que nos sostiene. Las esculturas de Concha Gay , minuciosas, atentas, sorprendentes, parecen devolver la mirada; sus seres improbables rozan, en palabras de Luis Alonso, la greguería y abren un juego poético con el público. Las fotografías intervenidas de Mª Jesús Prieto erigen arboledas como vidrieras: mística laica, savia y luz en diálogo con los paisajes de Castilla y León.

    Como sugiere el escritor, aquí se roba con la mirada: secretos de pan de oro, piedras y luces. Ese «latir» compartido entre materia y espíritu tiende un puente entre contemplación y ética: la empatía como práctica, el cuidado como criterio.

    La exposición, estrenada en Espacio Abierto, (Sala de arte contemporáneo en Valladolid), en noviembre de 2024, (https://espacioabiertoaccva.blogspot.com/), viajó después a la sala de Arte de Al Socayo(Aguilar de Campoo, Palencia), de marzo a mayo 2025, para seguir respirando territorio.

    (Foto de cabecera: Carlos Espeso. Norte de Castilla. 2 diciembre 2024)

    Dos fotografías intervenidas enmarcadas en pared blanca. La izquierda muestra una encina sobre vegetación dorada; la derecha, un bosque con textura oxidada.

    Escribe Luis Alonso en la introducción del catálogo:(confesionesdeunmiron.wordpress.com):

    A última hora de la tarde entré sin ser advertido para ocultarme donde nadie pueda sospechar. Cuando todos hayan abandonado la sala, se apaguen las luces y se haga el silencio… saldré linterna en mano a robar con la mirada avariciosa de largos dedos, afiladas uñas. Ella –la mirada ladrona– tiene ya muy adquirida esa destreza para detectar piedras preciosas, joyas, pan de oro, luces, misterios. Pues bien, veo que aquí hay de todo eso para dar y tomar. Y si hubiera algún problema con la vídeo-vigilancia, siempre podría yo ocultarme tras esos árboles, en esas arboledas como templos con vitrales que nos presenta María Jesús Prieto. Qué otra cosa sino templos y vidrieras, sagrados silencios que mueve el aire entre las hojas y las ramas desde el presbiterio hasta el coro donde acaso suene música de Bach, madrigales de Monteverdi.

    Hay en estas fotos –¿fotos? ¿lienzos? ¿salmos?– una comunicación constante, un viaje de ida y vuelta entre la luz del día y los colores, entre el azul y las campanas, la savia que sube y nutre desde la raíz hasta la bóveda. Admitámoslo: es la naturaleza atendida por la mística, por una cierta mística –laica, sí, pero igual de loca–. Panteísmo es la palabra, ahora lo entiendo.

    Tiene uno la impresión de que Walt Whitman –»Ni un solo momento, viejo hermoso Walt Whitman, /he dejado de ver tu barba llena de mariposas, /ni tus hombros de pana gastados por la luna»– hubiese pasado por aquí, por estas comarcas del Cerrato, de Campos, del Alto Campoo… y le hubiera susurrado a MJP algunas palabras terrenales hechas de agua, de espuma, de espigas, de centellas. Qué sabe nadie. Qué sabemos de lo que ocurre en los sueños de una artista. Pudo ser Whitman o pudo ser Thoreau, pero también Lorca o Morente quienes le tarareansen al oído algo muy sutil, un secreto que solo ella conoce. Pues bien, eso es lo que la mirada furtiva desea adquirir aquí: secretos.

    ————–

    Y yo, que presumo de tener mirada de buen ladrón, mira tú por dónde, estaba siendo observado por alguien, por algo, desde el primer momento. Es cierto que somos lo que miramos, pero también lo es que hay cosas con ojos invisibles que nos miran. Concha Gay crea obras que le miran a uno. ¿Cuánto tiempo llevaban mirándome esas naturalezas imposibles sin yo advertirlo? Hay en ellas algo como de ‘donde menos te lo esperas salta la liebre’. O te asalta.

    Podría haber en estas obras un cierto componente de ‘greguería artística. Ramón Gómez de la Serna definió la greguería como «humorismo + metáfora». ¿Y no hay algo de eso en estas composiciones con juego y con hallazgo dentro? Sospecho que Concha Gay se mueve a gusto en el campo de lo poético. Visto así, quizá habría que darle una vuelta a ese título, y en lugar de naturalezas imposibles pasarlo a naturalezas poéticas.

    Y ahora que las miradas de estas esculturas minuciosas me han recorrido de arriba abajo, percibo en la piel, en las yemas de los dedos, el esmero con que han sido creadas. Y eso tiene alguna relación con el cuidado, con la empatía, y en el fondo con la ética. O al menos, así lo veo yo.

    Dicho esto, creo que lo más prudente será salir como entré, sin ser advertido por las cámaras de vídeo-vigilancia, los detectores de intrusos, las alarmas. Ya en la calle, supongo que murmuré aquellas palabras de Pessoa: «todo arte es la demostración de que la vida no basta.«

    Fotografía intervenida de sendero en bosque de robles con musgos verdes. Sobre el tronco principal se superpone un motivo decorativo de arabesco en azul.
    Vista de sala de exposición con obras de Concha Gay: dieciséis piezas circulares en bastidor con elementos de bronce en la pared, y una vitrina rectangular con pieza dorada.
    Dos fotografías intervenidas enmarcadas: la izquierda muestra chopera otoñal con suelo dorado; la derecha, un paisaje con horizonte bajo cielo tormentoso.
    Vista de sala de exposición con cuatro fotografías intervenidas enmarcadas en pared blanca, con paisajes de bosque y superposiciones de textura.
    Pared con el título Naturaleza imposible, nombres de autoras y una gran obra enmarcada con motivo de mandala en rojo y naranja, junto a pieza escultórica de Concha Gay.
    Detalle de pieza escultórica de Concha Gay: bajorrelieve circular en bastidor con estrellas de seis puntas en color menta y elemento central de bronce fundido.
    Detalle de pieza escultórica de Concha Gay: objeto de bronce con forma de boca, junto a elemento decorativo de metal dorado en la parte superior.
    Vista de sala de Espacio Abierto con tres esculturas piramidales de bronce de Concha Gay en primer plano sobre peana blanca. Al fondo, fotografías de MJP y piezas de huevo dorado en balda azul.
    Pieza escultórica de Concha Gay sobre balda azul: huevo cubierto de pan de oro con pequeños elementos adjuntos a modo de joya.
    Vista de sala de Espacio Abierto con esculturas de bronce de Concha Gay en primer plano y fotografías intervenidas de MJP al fondo.
    Fotografía intervenida de árbol sin hojas junto a embalse con montaña al fondo. La parte inferior incorpora un motivo decorativo en rojo.
    Fotografía intervenida de bosque otoñal con troncos cubiertos de musgo y superposición de textura en tonos cálidos en el tronco.
    Fotografía intervenida de encinas bajo cielo nublado. La parte inferior superpone una textura en amarillo intenso con hojas vegetales.
    Fotografía intervenida de paisaje de llanura con lámina de agua bajo cielo nublado. Franja inferior con superposición de flores o pétalos en tonos rosados.
    Tres fotografías intervenidas enmarcadas en pared blanca de Espacio Abierto: bosque invernal, árbol con montaña y fondo rojo, y paisaje con cielo tormentoso y franja roja.

    Sala de arte de Al Socayo, en Aguilar de Campoo, Palencia.

    Fotografía intervenida de bosque en blanco y negro con dos árboles en rojo vivo, enmarcada en pared de piedra de la Sala Al Socayo (Aguilar de Campoo).
    Vista de la sala Al Socayo con tres fotografías intervenidas enmarcadas: paisaje tormentoso, árbol con montaña, y horizonte rojizo.
    Vista de rincón de la Sala Al Socayo con cuatro obras de Concha Gay en pared de piedra y una salamandra encendida.
    Cartel de la exposición Naturaleza imposible proyectado en pantalla, con datos de Al Socayo (Aguilar de Campoo): artistas Concha Gay y Mª Jesús Prieto; comisariada por Adrián Segura.
    Vista de inauguración en la Sala Al Socayo con ramos de rosas rojas en primer plano, fotografía intervenida de encinas enmarcada y texto Naturaleza Imposible en la pared.
    Vista de la sala Al Socayo con fotografía intervenida de encinas enmarcada y esculturas de Concha Gay en baldas azules. Mesa de madera con comida al frente.

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  • Las diez y diez

    Las diez y diez

    Portada del libro Las diez y diez: dos manos articuladas de madera sosteniendo un reloj despertador rojo sobre fondo negro. La esfera del reloj muestra un corazón rojo. Título en letras rojas en la parte superior.

    La Concejalía de Igualdad del Ayuntamiento de Palencia convocó en 2024 un proyecto de nombre numérico: Las diez y diez. Diez escritoras y diez artistas visuales palentinas, cada una con su obra, para hacer juntas un libro y una exposición colectiva. La presentación fue el 7 de marzo de 2025 en la Fundación Díaz-Caneja.

    Aporté a la edición dos imágenes deVerduras con glamour: Lombarda con escarabajo e Hinojo. La serie es un proyecto de autoaceptación y cuidado de sí: composiciones que buscan subvertir las jerarquías culturales alrededor de lo bello y lo sofisticado combinándolo con lo cotidiano y perecedero —como somos todas—.

    El texto de apertura es de Raquel Lozano: «en un mundo donde la historia del arte ha sido escrita en su mayoría con tinta masculina, Las diez y diez emerge como una poderosa antología que reivindica el lugar de las mujeres en el panorama artístico contemporáneo palentino.» El libro hace exactamente eso: veinte nombres, veinte modos de ver, un archivo hecho entre muchas.

    Seguir mirando: coautorías, libros y exposiciones colectivas.

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  • Somos tipos de letra

    Somos tipos de letra

    Bodegón fotográfico con piezas tipográficas o letras sobre superficie neutra.

    «LA MAGIA DE LAS PALABRAS». Luis Landero.

    «Una vez, en la Universidad de Virginia, en Charlottesville, me hicieron el honor de dejarme a solas con los tres manuscritos que elegí, entre otros muchos que me ofrecieron. El primero era […] «Luz de agosto», mi novela preferida de Faulkner. […]. El segundo era un cuento de Borges, «El muerto», escrito en un cuaderno escolar con letra también escolar, de tan clara y aplicada que era. Leí varias veces la frase: «…la travesía es tormentosa y crujiente». En mi primera lectura, el segundo adjetivo me produjo un estremecimiento estético que aún recuerdo como si me acabase de ocurrir.»

    Imagino pocas palabras tan sorprendentes como el término «crujiente» en este texto de Borges. Comparto el estremecimiento reiterado de Luis Landero. Ninguna travesía, real o imaginada, vuelve a ser igual después de vislumbrar una posibilidad crocante.

    No solemos reparar en el milagro que obran los adjetivos. Parecen un actor o actriz secundaria en la obra lingüística, pero es puro teatro. Poseen el poder y el vigor de iluminar, esculpir, pormenorizar e incluso modificar totalmente la información del sustantivo. «Monstruo jurídico»; «inglés abstracto»; «tregua definitiva».

    Sin ninguna duda, el relato de nuestra memoria y las posibilidades de pensamiento y acción diarios se agigantarían si incorporásemos en nuestro lenguaje habitual unas cuantas gotas mágicas en forma adjetivada. Al despertar no es igual esperar o planear «una rutinaria mañana», que una «jugosa mañana». Y mucho menos proyectarla ágil, extrovertida, intrépida… o fogosa.

    Los adjetivos son aliados en el diseño de un buen vivir. Por eso nos interesan. Solo es necesario frecuentarlos con generosidad y positivamente.

    Este texto se publicó en el periódico mensual Gaceta de Castilla y León (pag. web. https://gacetadecastillayleon.com/«), dirigido por Esther Duque, en el año 2020 y por algún motivo, la fotografía lo resucita…

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