Etiqueta: Reflexión

  • Soledad iluminada

    Soledad iluminada

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    Es cruel la soledad iluminada. Masca amargura. La claridad excluye todo matiz medicinal. Y no hay sordidez a salvo de cada auto-inspección.

    Pero de esa revisión sin piedad, nace la obra: el gesto que transforma la herida en forma, la introspección en materia visible.

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  • Entretiempo

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    Una barca descansa lejos de la orilla. El mar apenas respira. Cielo y agua se confunden en un gris perlado que disuelve las fronteras.

    El tiempo parece suspendido. No trabaja, pero tampoco está desahuciada. Sus cicatrices permiten navegar. Solo es un «entretiempo», un modo de existir fuera de la utilidad.

    Un recordatorio de que también los objetos, los cuerpos o las vidas pueden reposar antes de volver al agua.

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    Avatar de confesionesdeunmironConfieso que he mirado

    Me escribe una amiga quejándose de que se ‘entretiene’ mucho con demasiadas cosas, y me pregunta si a mí me pasa algo semejante. ‘¡A Noé le vas a hablar de la lluvia!’, murmuro para mis adentros. De sobra sabe ella que sí. Y no sólo es que yo me entretenga con facilidad sino que me distraigo con casi cualquier cosa. A tal efecto, me valen por igual una noticia irrelevante oída en la radio que mirar por la ventana y ver llover; la disposición de los papeles o pequeños objetos que me encuentro cada mañana sobre la mesa donde escribo –taza de café, lápiz, agenda, bolígrafo, cargador del móvil, notas, papeles, el manuscrito de un poemario inédito de Paco Layna…– compite en interés, en capacidad de distracción, con los pensamientos que ocuparon mi mente desde que me desperté hoy a las 6.23 hasta que encendí la radio a las 7.15…

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  • Refugios antibombardeos

    Refugios antibombardeos

    Sopa de Letras

    Vuelven a ser necesarios los refugios para sobrevivir al bombardeo de la mañana. La voz de los amos, (que no de políticos), arrojadas por los medios de comunicación, atraviesan hasta las trincheras. Las sirenas hace tiempo que dejaron de ser intermitentes.

    Hay algo peor que la guerra, dice Angélica Liddell: cuando la vida entera se transforma en un crimen.  En ello estamos. Asistiendo al hambre, a la miseria, a la insolidaridad, al despojo de la mayoría mientras engordan los escasos favorecidos. Con la mirada pasmada ante la risa imbécil de los dirigentes.

    Construyamos urgentemente grandes extensiones de guaridas antipatraña, antipropaganda, antiadormidera, antimanipulación. Con quirófano, escuela y jardines por los que pasear, contemplar la belleza, reflexionar y construir un futuro distinto sobre la tierra.  Comenzando en los bajos de nuestra propia casa.

    Necesitamos recolonizar nuestro hábitat de una manera mucho más digna.

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  • No hay patrimonio…

    No hay patrimonio…

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    No hay patrimonio. Ni la espuma de las olas, ni el heno en las laderas. Las autopistas comunican cerros o consideraciones.

    Hierba y grano generan su manto salado.

    La cosecha fermenta el temporal.

    No hay patrimonio, sino migraciones.

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  • La ciudad que amaba…

    La ciudad que amaba…

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    La ciudad que amaba nuestro amigo sigue siendo la misma. Ha habido algún cambio, pero se trata de cambios menores: han puesto trolebuses, han hecho algún paso subterráneo. No hay cines nuevos. Siguen estando los antiguos, con los nombres de entonces: nombres que al repetirlos vuelven a despertar en nosotros la juventud y la infancia. Nosotros ahora vivimos en otra parte, en otra ciudad muy distinta, y más grande. […] Pero cuando regresamos, nos basta con cruzar el vestíbulo de la estación y caminar por la niebla de las avenidas para sentirnos como en nuestra casa.” (Retrato de un amigo. Natalia Ginzburg)

    El ser finito que somos, camina sobre la tensa cuerda que une el inicio y el fin de su existencia, sin posibilidad de escapar del espacio-tiempo que le tocó en suerte: El país, el momento histórico, la experiencia, la comunicación con los otros… hacen que el ciclo biológico sea, solo, una pequeña parte de la crónica.

    Dotados de palabra, como estamos, es la narración del yo y todas las circunstancias, quien viste de sentido cada vida. Y como en cualquier narración, releemos páginas y reinterpretamos los días.

    Continúa leyendo en Retrato de un amigo , publicado en Gaceta de Castilla y León.

    Ver también

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