Autor: mjesusprietovillarino

  • Verde Doncella

    Verde Doncella

    Bodegón en blanco y negro: jarrón con ramas de eucalipto y una manzana pequeña sobre fondo claro.«No es que fuéramos felices por entonces,
    pero había ese instante de música en los ojos,
    esa pura belleza de lo efímero
    que sólo ha de durar lo que un silencio,
    lo que dura entre dos una canción…
    «

    La música del Tiempo. Luis Alonso

    Bodegón en blanco y negro donde el “verde” se vuelve amor y memoria. Jarrón, eucalipto y una manzana verde doncella. Una especie a punto de perderse. La ausencia de color destaca luz, pieles, brillos y densidades; convierte la variedad en relato táctil más que cromático.

    La escena contrapone ritmos: el eucalipto, veloz, expansivo y envolvente; la manzana local, lenta y frágil en su pervivencia. No es un choque moral, sino una alerta: ¿Qué cultivos sostenemos y cuáles dejamos caer? Conservar una variedad no es épica, es cuidar, podar, compartir esquejes, nombrar. La verde doncella es pequeña y de forma irregular, (nada bueno para los supermercados), pero jugosa y dulce como pocas.

    La pequeña manzana nos habla de persistencia: una forma de vida que reclama vínculo con el territorio. El bodegón propone una ética simple: mirar despacio, nombrar lo que se apaga y devolverlo a la mesa común.

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  • Resiliencia

    Resiliencia

    Exposición. Museo Narciso Maisterra.

    Séptima fotografía de la serie Resiliencia: objeto reparado con hilo o pasta dorada.Entiendo la resiliencia como la sabiduría adquirida con el paso de los años. La aceptación de lo que no puede cambiarse, porque no depende de nuestras posibilidades, el asentamiento de la templanza, el crecimiento de la serenidad, la habilidad de recomponerse dignamente de las circunstancias adversas.

    Siete fotografías componen este tránsito, de lo intacto a lo habitado por la grieta. Dialogan con la escultura de Inmaculada Amor, que proyecta un afuera material para ese cambio: del límite al impulso, de la contención al rumbo, de reparación y esperanza no ingenua.

    La muestra en el Museo Narciso Maisterra (del 9 de junio al 29 de julio de 2018) propone mirar sin prisa: reconocer la presión de la vida, aceptar la pérdida de la antigua forma y elegir salir siendo otra. Aquí la épica es suave: la del gesto que insiste.

    El prodigio ampara el caminar de la pieza dorada hasta el surgimiento de una nueva esencia. Es el producto de una inteligencia valiente capaz de revolverse contra la adversidad. Porque quizás, como dice Marguerite Duras, haya que morir -metafóricamente-, para resucitar con más fuerza a la vida ¿Quién no ha sido, alguna vez, cuna de su propia metamorfosis?

     

     

    Web de Inmaculada Amor: https://inmaculadaamor.com/

    Web del Museo Narciso Maisterra: https://www.museonarcisomaisterra.org/

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  • Soledad iluminada

    Soledad iluminada

    Banco de madera pintado de azul desgastado frente a una puerta azul cobalto encastrada en pared blanca encalada con desconchones. Suelo de cemento.

    Es cruel la soledad iluminada. Masca amargura. La claridad excluye todo matiz medicinal. Y no hay sordidez a salvo de cada auto-inspección.

    Pero de esa revisión sin piedad, nace la obra: el gesto que transforma la herida en forma, la introspección en materia visible.

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  • Entretiempo

    Entretiempo

    Una barca descansa lejos de la orilla. El mar apenas respira; las olas llegan casi en silencio. Cielo y agua se confunden en un gris perlado que disuelve las fronteras.

    Sé que mañana vuelve al agua. Y me pregunto por qué necesito saberlo para mirarla sin inquietud; por qué una barca quieta solo me parece en paz si alguien me asegura que sigue sirviendo.

    Entretiempo no es la espera del próximo viaje, sino el intervalo que no rinde cuentas. Sus cicatrices no son un aval. Tampoco la firma de su destino. No trabaja y tampoco está desahuciada: ninguna de las dos cosas la explica.

    Le escribí a Luis Alonso que me entretengo con demasiadas cosas. Me contestó desde su blog que él se distrae «con casi cualquier cosa». Llamar a eso perder el tiempo ya es una forma de contabilidad.

    Por el momento, la madera aguanta el peso de no ir a ninguna parte.

  • Refugios antibombardeos

    Refugios antibombardeos

    Bodegón fotográfico sobre fondo blanco: cuchara de sopa de acero rodeada de fichas de letras plásticas blancas dispersas, algunas dentro de la cuchara.

    Vuelven a ser necesarios los refugios para sobrevivir al bombardeo de la mañana. La voz de los amos, (que no de políticos), arrojada por los medios de comunicación, atraviesa hasta las trincheras. Las sirenas hace tiempo que dejaron de ser intermitentes.

    Hay algo peor que la guerra, dice Angélica Liddell: cuando la vida entera se transforma en un crimen.  En ello estamos. Asistiendo al hambre, a la miseria, a la insolidaridad, al despojo de la mayoría mientras engordan los escasos favorecidos. Con la mirada pasmada ante la risa imbécil de los dirigentes.

    Construyamos urgentemente grandes extensiones de guaridas antipatraña, antipropaganda, antiadormidera, antimanipulación. Con quirófano, escuela y jardines por los que pasear, contemplar la belleza, reflexionar y construir un futuro distinto sobre la tierra.  Comenzando en los bajos de nuestra propia casa.

    Necesitamos recolonizar nuestro hábitat de una manera mucho más digna.

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