Autor: mjesusprietovillarino

  • El amarillo era para las fiestas y el azul se comía, limón y laurel

    El amarillo era para las fiestas y el azul se comía, limón y laurel

    Arboleda con troncos retorcidos, fotografía intervenida con dominante azul-turquesa que tiñe follaje y tierra.

    Limón y laurel. Respiración y memoria. La lengua saborea el color y lo vuelve materia: ¿Quién asegura que los colores reales no son los soñados, o aquellos que deseamos encapsulados sobre la laringe que alimenta los pulmones?

    Los versos robados a Francisco Layna de su poema “Para después de los Ángeles que huyeron” (Tierra impar, AErea / Carménère), son la puerta a otro conocimiento posible. Tomo sus versos como umbral: el amarillo celebra mientras el azul nutre.

    “…/El color contrario del blanco es el rojo, decía Pastoreau,/ historiador de los animales. Antes había dos colores/negros. También la sal dejó de existir. /El amarillo era para las fiestas y el azul se comía, limón y/laurel.”

    La imagen responde a esta gramática simbólica (histórica, sensorial, política) y la devuelve al presente en el campo de saberes sensitivos y lingüísticos. Leer así el color es otra manera de escucha activa: del cuerpo, del territorio y de sus latidos. Lo mínimo, un cítrico o una hoja, se vuelve atlas.

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  • AJUAR PERSONAL Cianotipias

    AJUAR PERSONAL Cianotipias

    El proyecto «AJUAR PERSONAL» recoge aquellos valores, herramientas, etc. que considero imprescindibles para inaugurar un nuevo hogar, ya sea físico o vital. Las imágenes recogen la actitud contraria a «llevarse las manos a la cabeza», esa expresión atávica con tres significados distintos, pero todos pertinentes en esa obra: de protección ante un sobresalto, empatía hacia el semejante, o vergüenza por algún fallo propio… En este ajuar la acción es su esencia y las manos no van desnudas. Del ajuar como carga asignada a las mujeres al ajuar como derecho a la acción en lo privado y en lo común.

    Cianotipia sobre papel de acuarela Archés, 100% algodón, sin ácido. Grano fino. Aplicación de la emulsión con paletina japonesa fabricada con pelo de cabra. Revelado al sol. Baño oxigenado y lavado final en lavadora automática Paterson. Virado parcialmente con ácido cítrico (limón).

    Expuestas en Galería Ancora, Calle Puente, 3 Aguilar de Campoo (Palencia), hasta el 29 de noviembre de 2020. Un espacio luminoso y cálido que os sorprenderá.

    Esta colección se expuso nuevamente en el Museo de Arte Contemporáneo Fundación Diaz Caneja, dentro del festival Pallantia Photo en el mes de junio de 2024. En la hoja de sala se recogía este texto:

    «El ajuar, según la RAE, es el conjunto de muebles, enseres y ropas de uso común en la casa. En su segunda acepción es ese grupo de bienes aportados por la mujer al matrimonio. Partiendo de esta definición, las mujeres incorporaban a la nueva convivencia la posibilidad de bienestar: para el descanso, la alimentación, el calor, la higiene y los cuidados. Todo ello en el espacio doméstico, sin acceso al poder ni al derecho a ser sujeto. Siglos de lucha para alcanzar la ciudadanía plena, la capacidad de obrar y la asunción de la cuota de poder hicieron obligado subvertir el orden establecido.

    Por eso se hace necesario renovar los utensilios que han de aportarse al nuevo hogar, en soledad o en compañía. Nuevo ajuar para uso propio y para compartir con todas las personas, en sus diversas identidades, que nos acompañan a lo largo de la vida.»

    Estas son algunas imágenes:

    Exposición Ajuar personal, con la modelo. Museo Fundación Diaz Caneja.
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  • Donde suena el silencio. Gorafe

    Donde suena el silencio. Gorafe

    «Como por estos sitios tan sano aire no hay, pero no vengo/ a curarme de nada./ Vengo a saber qué hazaña/ vibra en la luz, qué rebelión oscura/ nos arrasa hoy la vida.» Claudio Rodriguez. 
    Primeros versos del poema «Ciudad de meseta»

    El poema es de meseta; estos paisajes, del sureste árido. Pero la pregunta es la misma.

    Proyecto fotográfico completo en Behance: Donde suena el silencio

    Paisaje de badlands en Gorafe, Granada: formaciones arcillosas erosionadas con surcos profundos en tonos ocres y grises bajo luz intensa.
    Detalle de las formaciones de badlands de Gorafe, Granada: estratos arcillosos y cárcavas excavadas por la erosión en colores cálidos.
    Panorámica de los badlands de Gorafe, Granada: colinas de arcilla erosionada con surcos verticales y horizontes amplios de cielo abierto.
    Vista de los badlands de Gorafe, Granada: barrancos y cárcavas en terreno árido con vegetación escasa y cielo de gran amplitud.

    Badlands como partitura: estratos, surcos, sombras que marcan un compás de eras geológicas. La vista se expande y obliga a respirar más hondo; la escala humana se encoge sin desaparecer. Aquí el «silencio» nos recuerda que no somos centro: apenas un tránsito. Las fotografías retienen ese acuerdo frágil entre vastedad y cuidado, cuando el ojo aprende a mirar sin apresurarse y el cuerpo se vuelve barómetro de luz y aire. O paz.


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  • En compañía

    En compañía

    Costa del Cabo de Gata, Almería: acantilados volcánicos y agua en tonos azules y turquesas bajo cielo despejado.

    Nadie vive al margen de la sociedad donde habita. No somos mónadas sin ventanas como decía Leibniz, sino cuerpos porosos a los otros.

    Tampoco existe la individualidad absolutamente autónoma, ni es posible la desvinculación emocional de la comunidad que, de algún modo, proporciona seguridad. Cada existencia sostiene una red invisible de cuidados, afectos y dependencias.

    Todas las personas dependemos unas de otras, y…

    Todas las cosas,
    Próximas o lejanas,
    En secreto
    Están vinculadas unas con otras
    Y no se puede tocar una flor
    Sin alterar una estrella. (Francis Thompson)

    Esta es la tarea: reconocer y amar los hilos que nos unen, incluso cuando parecen invisibles. Habitar sin aislarse, cuidar sin absorber, comprender que la ética comienza en la interdependencia.

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  • Bodegón. Fundación Díaz Caneja

    Bodegón. Fundación Díaz Caneja

    Historia de un vaso I: vaso de cristal con agua y tres muñecas de plástico en bikini sumergidas y apretadas dentro. Al lado, dos pequeños tomates rojos sobre mesa blanca. Fondo de seda verde arrugada.
    Historia de un vaso II: vaso de cristal con agua y una dentadura postiza en el fondo. Al lado, dos pequeños tomates rojos y medio cogollo de lechuga sobre mesa blanca. Fondo de seda verde arrugada.

    No es fácil sorprender o emocionar en un tema tan estudiado y practicado a lo largo de siglos. El bodegón fue, durante siglos, un ejercicio de virtuosismo. Aquí, es un gesto narrativo: un vaso sostiene una historia en dos escenas. En la primera, la tensión del límite; en la segunda, la calma lúcida. En estas dos fotografías tituladas «historia de un vaso», intenté hilar un pequeño relato en el que se cupiera la vida entera, la fugacidad de los días, la vejez, el legado. Desde el desenfado y el humor.

    Pero no solo busqué una descripción entre dos hitos, sino que cada fotografía hablase por sí misma:

    1. La primera muestra imposición de los cuerpos normados en las mujeres, la imposibilidad de escapar de los límites impuestos, la falta de libertad, el ahogo.
    2. La segunda intenta ser una mirada honrada sobre la realidad finita, para que actúe como sortilegio de curación que prepara la vida aceptando la muerte, al estilo de la razón compadecida que Zambrano lee en Séneca. Visualizar para aceptar, aceptar para transformarse.

    Ficha final

    Serie: Bodegón Expandido
    Obra(s) destacada(s): Historia de un vaso I–II (2018)
    Técnica/Proceso: Fotografía digital; impresión pigmentaria sobre lienzo 100% algodón, Canvas premium Artist textured 380, Impresión Giclée 12 tintas.

    Dimensiones: Lienzo con bastidor 80×120 cm · Edición/Tiraje: 1/3
    Archivo/DPI: TIFF 16-bit, 300 dpi
    Exposición: El Bodegón, Museo de Arte Contemporáneo Díaz-Caneja, Palencia (19 sept.–28 oct. 2018)
    Ubicación: Historia de un vaso I: Universidad de Valladolid, Campus de La Yutera (donación, 2023) · Historia de un vaso II: colección particular

    El lienzo Hª de un vaso 1 fue donado a la Universidad de Valladolid, para formar parte del proyecto abierto del Vicerrectorado del Campus de Palencia, «Un campus con arte». Su historia allí la cuento en La mitad de un vaso en la puerta de una biblioteca.

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