Etiqueta: materia

  • Agua salada

    Agua salada

    _DSC8104

    “La cura para todo es siempre agua salada: el sudor, las lágrimas, el mar”. Karen Blixen

    Cuenta Jesús Marchamalo que Karen Blixen llegó al puerto de Mombasa, “que suena como una campanilla, kilindini, con su equipaje, una enorme pamela, traje blanco y sombrilla, en un bote de remos”, y no es difícil imaginar su voz años más tarde, rebosante de África, pronunciando con sonido magnético: “la cura para todo es siempre agua salada…”

    Nada bello se consigue sin esfuerzo”, dice el maestro de espada al pequeño Teseo, de André Gide, mientras protesta por el ejercicio obligado. Sólo con ahínco vencerá -y venceremos- los obstáculos que hienden la vida. A fuerza de sudor, real o metafórico, triunfa cuerpo y voluntad. Sudor. Agua salada.

    La revelación de los sentimientos intensos apresura lágrimas. “El exceso de pena ríe. El exceso de dicha llora” escribe Willam Blake. Pero bien pueden llorar ambos extremos hasta la catarsis que restaura el bienestar. Lágrimas-bálsamo. Agua salada.

    “El mar. La mar /El mar. ¡Sólo la mar!” proclama Alberti. El susurro rítmico de las olas, el arrastre infinito de la arena, el horizonte inagotable, el sentimiento de inmensidad, la contemplación que restaura el espíritu, –cum templum– como en un templo. Mar, agua salada.

    Karen Blixen regresó a Dinamarca, continúa Marchamalo, e instaló su vieja máquina de escribir en una pequeña habitación de grandes ventanales. Quizá allí redactó esta corta receta medicinal para el botiquín básico del siglo XXI y cambió para siempre nuestra percepción del empeño, el dolor y el paisaje. Aprovechen esta nueva mirada para crecer con el esfuerzo, evolucionar con las penas y rebrotar con el mar.

    Este texto se publicó en el la Gaceta Castilla y León en noviembre de 2017. Puedes leer algunos textos del periódico en su blog:  https://gacetadecastillayleon.com/

    ← Volver al inicio

  • La alegría de la belleza

    La alegría de la belleza

    ATARDECER. Reserva Natural de San Jacinto. Portugal.
    Reserva Natural das Dunas de Sao Jacinto. Portugal.

    La alegría es un placer del alma. El eco entusiasta de la fiesta a la que el cuerpo asiste  sin necesidad de horarios ni preparación.

    Es verdad, como asegura Trapiello, que la belleza siempre lleva traje de diario y la encontramos cualquier día, en cualquier espacio sencillo, acompañada del silencio y el pensamiento. Espectacular atardecer de  música y champagne visual.

    ← Volver al inicio
  • Desbordamientos

    Desbordamientos

    Morder la tapa, clavar las uñas en su borde. Agrandar la rendija. Resistir el miedo. Respirar otro aire, sacar la lengua.  Lamer «lo otro», captar su sonido.  Alimentar el pensamiento. Abandonar la capsula. Escabullirse.

    ← Volver al inicio
  • Huídas

    _DSC4276JAs

    Toda fotografía es un pillaje al tiempo. Una moneda ofrecida a la memoria que recibe el fruto. El ojo elige.

    Cada imagen es una secuencia rota, un pequeño vestigio inalterable y libre, que sostiene el pasado como camino hacia el futuro.

    El viejo muelle abandona la creación que le fue dada. Se diluye en el agua cerrando el ciclo de una forma de vida y de unos pescadores sin relevo. Prepara tiempos obligados, inciertos puntos de vista desde estados desconocidos.

    En general, así  también le ocurre a la vida humana: una sucesión de entregas y disoluciones.

    ← Volver al inicio
  • Palabras perdidas

    Palabras perdidasMetáforas, esas performance de los conceptos. Ensayan la realidad hasta volverse materia. Y nos sorprenden con sus disfraces. Entre arena y papel, palabras que buscan otro modo de trasmitir conocimiento: vuelos, imaginación, alegorías.

     

    ← Volver al inicio