Muchas veces pienso en la vida y sus reveses. En cómo a lo largo de los años trabajé, planifiqué, ordené y proyecté para el día a día y para un futuro incierto, cuando una ráfaga inesperada del viento, un pico de calor no previsto, una riada o incluso la caída funesta de un rayo, desmantela pasado, presente y los sueños de la lechera.
Y queda la vida, con sus años, saberes y experiencia, como un lienzo de Pollock, o como los arbustos en la sirga del canal: enmarañados, sin orden ni concierto, enredados al tuntún como la supervivencia les dio a entender o el albur los dejó colocados.
Y así estoy, así estamos, enredadas en la belleza de la segunda ley de la termodinámica.
Espacio Abierto. Sala de arte contemporáneo. Valladolid.
Concha Gay . Mª Jesús Prieto
Magia, emoción y fantasía, escribió Gloria Reguero, y no le falta razón: la muestra convoca belleza, espiritualidad y pensamiento para activar el cuidado del entorno que nos sostiene. Las esculturas de Concha Gay , minuciosas, atentas, sorprendentes, parecen devolver la mirada; sus seres improbables rozan, en palabras de Luis Alonso, la greguería y abren un juego poético con el público. Lasfotografías intervenidasde Mª Jesús Prieto erigen arboledas como vidrieras: mística laica, savia y luz en diálogo con los paisajes de Castilla y León.
Como sugiere el escritor, aquí se roba con la mirada: secretos de pan de oro, piedras y luces. Ese «latir» compartido entre materia y espíritu tiende un puente entre contemplación y ética: la empatía como práctica, el cuidado como criterio.
La exposición, estrenada en Espacio Abierto, (Sala de arte contemporáneo en Valladolid), en noviembre de 2024, (https://espacioabiertoaccva.blogspot.com/), viajó después a la sala de Arte de Al Socayo(Aguilar de Campoo, Palencia), de marzo a mayo 2025, para seguir respirando territorio.
(Foto de cabecera: Carlos Espeso. Norte de Castilla. 2 diciembre 2024)
A última hora de la tarde entré sin ser advertido para ocultarme donde nadie pueda sospechar. Cuando todos hayan abandonado la sala, se apaguen las luces y se haga el silencio… saldré linterna en mano a robar con la mirada avariciosa de largos dedos, afiladas uñas. Ella –la mirada ladrona– tiene ya muy adquirida esa destreza para detectar piedras preciosas, joyas, pan de oro, luces, misterios. Pues bien, veo que aquí hay de todo eso para dar y tomar. Y si hubiera algún problema con la vídeo-vigilancia, siempre podría yo ocultarme tras esos árboles, en esas arboledas como templos con vitrales que nos presenta María Jesús Prieto. Qué otra cosa sino templos y vidrieras, sagrados silencios que mueve el aire entre las hojas y las ramas desde el presbiterio hasta el coro donde acaso suene música de Bach, madrigales de Monteverdi.
Hay en estas fotos –¿fotos? ¿lienzos? ¿salmos?– una comunicación constante, un viaje de ida y vuelta entre la luz del día y los colores, entre el azul y las campanas, la savia que sube y nutre desde la raíz hasta la bóveda. Admitámoslo: es la naturaleza atendida por la mística, por una cierta mística –laica, sí, pero igual de loca–. Panteísmo es la palabra, ahora lo entiendo.
Tiene uno la impresión de que Walt Whitman –»Ni un solo momento, viejo hermoso Walt Whitman, /he dejado de ver tu barba llena de mariposas, /ni tus hombros de pana gastados por la luna»– hubiese pasado por aquí, por estas comarcas del Cerrato, de Campos, del Alto Campoo… y le hubiera susurrado a MJP algunas palabras terrenales hechas de agua, de espuma, de espigas, de centellas. Qué sabe nadie. Qué sabemos de lo que ocurre en los sueños de una artista. Pudo ser Whitman o pudo ser Thoreau, pero también Lorca o Morente quienes le tarareansen al oído algo muy sutil, un secreto que solo ella conoce. Pues bien, eso es lo que la mirada furtiva desea adquirir aquí: secretos.
————–
Y yo, que presumo de tener mirada de buen ladrón, mira tú por dónde, estaba siendo observado por alguien, por algo, desde el primer momento. Es cierto que somos lo que miramos, pero también lo es que hay cosas con ojos invisibles que nos miran. Concha Gay crea obras que le miran a uno. ¿Cuánto tiempo llevaban mirándome esas naturalezas imposibles sin yo advertirlo? Hay en ellas algo como de ‘donde menos te lo esperas salta la liebre’. O te asalta.
Podría haber en estas obras un cierto componente de ‘greguería artística. Ramón Gómez de la Serna definió la greguería como «humorismo + metáfora». ¿Y no hay algo de eso en estas composiciones con juego y con hallazgo dentro? Sospecho que Concha Gay se mueve a gusto en el campo de lo poético. Visto así, quizá habría que darle una vuelta a ese título, y en lugar de naturalezas imposibles pasarlo a naturalezas poéticas.
Y ahora que las miradas de estas esculturas minuciosas me han recorrido de arriba abajo, percibo en la piel, en las yemas de los dedos, el esmero con que han sido creadas. Y eso tiene alguna relación con el cuidado, con la empatía, y en el fondo con la ética. O al menos, así lo veo yo.
Dicho esto, creo que lo más prudente será salir como entré, sin ser advertido por las cámaras de vídeo-vigilancia, los detectores de intrusos, las alarmas. Ya en la calle, supongo que murmuré aquellas palabras de Pessoa: «todo arte es la demostración de que la vida no basta.«
Sala de arte de Al Socayo, en Aguilar de Campoo, Palencia.
Exposición colectiva «De mujeres, botánica y naturaleza viva«
Espacio de arte de Al Socayo. Calle Puente, 49. Aguilar de Campoo. Comisariada por Adrián Segura.
Verduras con glamour… es un proyecto fotográfico dedicado al “cuidado de sí”. Un cuidado ético e imprescindible, que pretende contagiar de alegría, seguridad, humor y pasión a quienes se acerquen a dialogar con la imagen, ahuyentando las brumas que nos ha acompañado este año largo de pandemia. Todos somos seres nimios, perecederos, como las verduras. ¿Quién podría impedir a los vegetales la subversión de los valores tradicionales asociados al glamour: moda, lujo y valor duradero? Tampoco a nosotras. Algunos momentos son solo para disfrutar.
Cada bodegón está compuesto de frutas combinadas con piezas únicas, realizadas ad hoc, en resina epoxi y poliuretano teñidas y modeladas a mano sobre superficies plásticas o silicona.
IMPRESIÓN SOBRE LIENZO. Giclée print: Canvas Premium Artist textured 380 gr.
Obras destacadas: Año 2021: Divine (autodeterminación), Pasión y Re-mango, Stylish lemon (singularidad), La fiesta de las sanguinas (alegría y amistad), Mi bosque (aspiración), Marlene (distinción).
Técnica/Proceso: Fotografía digital con composición de piezas en resina epoxi y poliuretano teñidas y modeladas a mano
Impresión Giclée sobre lienzo Canvas Premium Artist textured 380 g.
Dimensiones: diversas.
Soporte / Impresión / Enmarcado: Lienzo 380 g; impresión Giclée (IndieColors); enmarcado bastidor de madera en varias dimensiones.
«Como por estos sitios tan sano aire no hay, pero no vengo/ a curarme de nada./ Vengo a saber qué hazaña/ vibra en la luz, qué rebelión oscura/ nos arrasa hoy la vida.» Claudio Rodriguez. Primeros versos del poema «Ciudad de meseta»
El poema es de meseta; estos paisajes, del sureste árido. Pero la pregunta es la misma.
Badlands como partitura: estratos, surcos, sombras que marcan un compás de eras geológicas. La vista se expande y obliga a respirar más hondo; la escala humana se encoge sin desaparecer. Aquí el «silencio» nos recuerda que no somos centro: apenas un tránsito. Las fotografías retienen ese acuerdo frágil entre vastedad y cuidado, cuando el ojo aprende a mirar sin apresurarse y el cuerpo se vuelve barómetro de luz y aire. O paz.