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  • Agua salada

    Agua salada

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    “La cura para todo es siempre agua salada: el sudor, las lágrimas, el mar”. Karen Blixen

    Cuenta Jesús Marchamalo que Karen Blixen llegó al puerto de Mombasa, “que suena como una campanilla, kilindini, con su equipaje, una enorme pamela, traje blanco y sombrilla, en un bote de remos”, y no es difícil imaginar su voz años más tarde, rebosante de África, pronunciando con sonido magnético: “la cura para todo es siempre agua salada…”

    Nada bello se consigue sin esfuerzo”, dice el maestro de espada al pequeño Teseo, de André Gide, mientras protesta por el ejercicio obligado. Sólo con ahínco vencerá -y venceremos- los obstáculos que hienden la vida. A fuerza de sudor, real o metafórico, triunfa cuerpo y voluntad. Sudor. Agua salada.

    La revelación de los sentimientos intensos apresura lágrimas. “El exceso de pena ríe. El exceso de dicha llora” escribe Willam Blake. Pero bien pueden llorar ambos extremos hasta la catarsis que restaura el bienestar. Lágrimas-bálsamo. Agua salada.

    “El mar. La mar /El mar. ¡Sólo la mar!” proclama Alberti. El susurro rítmico de las olas, el arrastre infinito de la arena, el horizonte inagotable, el sentimiento de inmensidad, la contemplación que restaura el espíritu, –cum templum– como en un templo. Mar, agua salada.

    Karen Blixen regresó a Dinamarca, continúa Marchamalo, e instaló su vieja máquina de escribir en una pequeña habitación de grandes ventanales. Quizá allí redactó esta corta receta medicinal para el botiquín básico del siglo XXI y cambió para siempre nuestra percepción del empeño, el dolor y el paisaje. Aprovechen esta nueva mirada para crecer con el esfuerzo, evolucionar con las penas y rebrotar con el mar.

    Este texto se publicó en el la Gaceta Castilla y León en noviembre de 2017. Puedes leer algunos textos del periódico en su blog:  https://gacetadecastillayleon.com/

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  • La alegría de la belleza

    La alegría de la belleza

    ATARDECER. Reserva Natural de San Jacinto. Portugal.
    Reserva Natural das Dunas de Sao Jacinto. Portugal.

    La alegría es un placer del alma. El eco entusiasta de la fiesta a la que el cuerpo asiste  sin necesidad de horarios ni preparación.

    Es verdad, como asegura Trapiello, que la belleza siempre lleva traje de diario y la encontramos cualquier día, en cualquier espacio sencillo, acompañada del silencio y el pensamiento. Espectacular atardecer de  música y champagne visual.

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  • Desbordamientos

    Desbordamientos

    Morder la tapa, clavar las uñas en su borde. Agrandar la rendija. Resistir el miedo. Respirar otro aire, sacar la lengua.  Lamer «lo otro», captar su sonido.  Alimentar el pensamiento. Abandonar la capsula. Escabullirse.

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  • Fugas, entradas sucesivas en imitación.

    cropped-fuga-msAbandono el anterior blog, que me acompañó durante 5 años, para iniciar este nuevo viaje repleto de fugas, y el mismo objetivo de siempre: reflexión y, si puede ser, gozo.

    Imagen, pensamiento, algún proyecto, lecturas. Si te animas a pasear por aquí, aunque sea algún instante, gracias por tu visita, y espero que sea un disfrute.

    La vía escapa del marco y parece atravesar el muro. No lo destruye: lo atraviesa. Es la imagen de un comienzo y también de una obstinación: la necesidad de seguir, sabiendo que algo queda atrás.

    Esa línea de hierro inaugura un territorio nuevo, el de la reflexión en movimiento, porque no es posible pensar en modo estático. El mundo avanza o retrocede. No descansa. Cada proyecto, cada entrada será una tentativa de comprender el trayecto.

    “Fugas” fue y sigue siendo eso: un viaje entre pensamiento y gozo, entre lo que se ve y lo que aún busca forma.

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  • Infinitivos Otoñales.

    Infinitivos Otoñales.

    Exposición temporal en la Librería&Café. ATENEO de Palencia

    Enlace al cuaderno digital:  Cuaderno Infinitivos otoñales

    Sobre la necesidad de pensar, soñar, hacer, transformar, cuidar, persistir…

    El otoño, como metáfora de experiencia y sabiduría.
    La naturaleza enredada en Perséfone y las semillas de granada.
    El aviso susurrado a cada “ser de tiempo”, desde la experiencia cíclica.
    Los verbos gemidos por el círculo violentado hacia el progreso lineal.

    Otoño como estación y como estado: tiempo de cosecha, de soltar y de guardar.
    Perséfone y las semillas de granada, la vida cíclica frente al viejo mito del progreso lineal.
    Los infinitivos pensar, soñar, hacer, transformar, cuidar, persistir… no ordenan: abren.
    Verbos-umbral para habitar una vida más humana y más digna, sin prisa y con memoria.

    Ver también