Abandono el anterior blog, que me acompañó durante 5 años, para iniciar este nuevo viaje repleto de fugas, y el mismo objetivo de siempre: reflexión y, si puede ser, gozo.
Imagen, pensamiento, algún proyecto, lecturas. Si te animas a pasear por aquí, aunque sea algún instante, gracias por tu visita, y espero que sea un disfrute.
La vía escapa del marco y parece atravesar el muro. No lo destruye: lo atraviesa. Es la imagen de un comienzo y también de una obstinación: la necesidad de seguir, sabiendo que algo queda atrás.
Esa línea de hierro inaugura un territorio nuevo, el de la reflexión en movimiento, porque no es posible pensar en modo estático. El mundo avanza o retrocede. No descansa. Cada proyecto, cada entrada será una tentativa de comprender el trayecto.
“Fugas” fue y sigue siendo eso: un viaje entre pensamiento y gozo, entre lo que se ve y lo que aún busca forma.
Una reflexión sobre el cuidado de nuestra democracia.
Este relato visual, acogido en el Museo del Agua, en Palencia, nace como una apuesta por una vida en común posible. Cada fotografía habla de la sociedad que habitamos y del empeño, siempre inacabado, por hacerla más justa. No pide al espectador/a una fe ciega, sino una forma de presencia: mirar, pensar, actuar. La belleza aquí no es adorno; es una disciplina de cuidado.
Las imágenes interpelan a la ciudadanía sustantiva: participar más allá del trámite, salir del “como si” y asumir la vida común como tarea compartida. No hay héroes ni heroínas salvadoras. Hay pactos, gestos menores que se vuelven grandes cuando son colectivos: acudir, sostener, exigir, discutir con método y respeto, abrir espacio para la diferencia. Democracia como práctica cotidiana, no como reliquia.
Desde el primer verso de Hesíodo, “en primer lugar existió el caos”, se tiende un hilo. Deshacer enredos, hilar razones, negociar sin humillar, perfeccionar sin dogma. Libertad entendida como no dominación; igualdad que no borra singularidades; cuidado como infraestructura de lo político. Hay un inventario de herramientas: método, razones, libertad, igualdad, solidaridad, no dañar, y también una advertencia: codicias, opacidades y corrupciones que acechan cualquier proyecto.
El texto de Luis Alonso acompaña y afina esta partitura: del lío a la luz, del amontonamiento a la armonía. La consigna que propone, breve y exigente, podría resumir el ánimo de la serie: “Virtù vince fortuna”. Que la voluntad (ética y común) se imponga al azar y al cansancio. O dicho de otro modo: mejorar, regenerar, acrecentar… sigue siendo posible si nos contamos dentro.
Esta exposición invita a practicar esa posibilidad. A mirar con paciencia, a reclamar estándares éticos sin excepción y a tejer vínculos que den sostén. El resto, el futuro que queremos, no vendrá solo. Nos necesita.
«Es como si alguien hubiera ordenado pasar por la trituradora de papel los documentos de la actualidad: cotizaciones bursátiles, cláusulas secretas, proyectos inconfesables, transacciones no declaradas. Todo lo relacionado con la codicia de los hombres. De la trituradora saldrían deconstruídas tramas, restos de naufragios, materiales de derribo, prevaricaciones, obscenidades, pruebas que no verán jamás la luz. Y ya fuera por afinidad, ya por querencia oscura o por complicidades diversas, esas trituraciones generarían amalgamas, redes de lobbies, nidos de serpientes, viciadas enredaderas sin escrúpulos. Pero alguien, con la punta de los dedos, empieza a tirar del hilo, a desenredar la madeja, a desandar el desorden, a transformar el lío en luz. Y por obra y gracia de los virtuosos dedos, del arte de la paciencia, lo que en el principio era el caos, la oscuridad, deviene en equilibrio y razón, en armonías de amables convivencias. Y ya no el turbio enredo sino la limpia musicalidad de ideas como flores, luminosos jardines de la mente don-de la libertad y la alegría creadora entran en danza con eros y con logos. Frente a la triste podredumbre, brotan los hilos emergentes de la aurora. Frente al poder imperante de lo oscuro, ahí florece nuevamente el viejo lema de los humanistas florentinos: Virtù vince fortuna. Es el optimismo de la voluntad, de la exigencia. No todo está perdido.»
Esta exposición se inauguró el 19 de septiembre de 2016 en el Museo del Agua de Palencia, y el 8 de marzo de 2017 en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Valladolid. Su objetivo inicial, procurar mejorar este proyecto común que es la Democracia, se mantiene vivo. Será un placer contar con vuestra visita y vuestras reflexiones.