Etiqueta: tejer

  • Maraña

    Maraña

    Masa densa de ramas y zarcillos secos entrelazados, sin hojas, en paisaje de invierno. El conjunto ocupa todo el encuadre formando una maraña cerrada.

    Muchas veces pienso en la vida y sus reveses. En cómo a lo largo de los años trabajé, planifiqué, ordené y proyecté para el día a día y para un futuro incierto, cuando una ráfaga inesperada del viento, un pico de calor no previsto, una riada o incluso la caída funesta de un rayo, desmantela pasado, presente y los sueños de la lechera.

    Y queda la vida, con sus años, saberes y experiencia, como un lienzo de Pollock, o como los arbustos en la sirga del canal: enmarañados, sin orden ni concierto, enredados al tuntún como la supervivencia les dio a entender o el albur los dejó colocados.

    Y así estoy, así estamos, enredadas en la belleza de la segunda ley de la termodinámica.


  • Las diez y diez

    Las diez y diez

    Portada del libro Las diez y diez: dos manos articuladas de madera sosteniendo un reloj despertador rojo sobre fondo negro. La esfera del reloj muestra un corazón rojo. Título en letras rojas en la parte superior.

    La Concejalía de Igualdad del Ayuntamiento de Palencia convocó en 2024 un proyecto de nombre numérico: Las diez y diez. Diez escritoras y diez artistas visuales palentinas, cada una con su obra, para hacer juntas un libro y una exposición colectiva. La presentación fue el 7 de marzo de 2025 en la Fundación Díaz-Caneja.

    Aporté a la edición dos imágenes deVerduras con glamour: Lombarda con escarabajo e Hinojo. La serie es un proyecto de autoaceptación y cuidado de sí: composiciones que buscan subvertir las jerarquías culturales alrededor de lo bello y lo sofisticado combinándolo con lo cotidiano y perecedero —como somos todas—.

    El texto de apertura es de Raquel Lozano: «en un mundo donde la historia del arte ha sido escrita en su mayoría con tinta masculina, Las diez y diez emerge como una poderosa antología que reivindica el lugar de las mujeres en el panorama artístico contemporáneo palentino.» El libro hace exactamente eso: veinte nombres, veinte modos de ver, un archivo hecho entre muchas.

    Seguir mirando: coautorías, libros y exposiciones colectivas.

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  • Somos tipos de letra

    Somos tipos de letra

    Bodegón fotográfico con piezas tipográficas o letras sobre superficie neutra.

    «LA MAGIA DE LAS PALABRAS». Luis Landero.

    «Una vez, en la Universidad de Virginia, en Charlottesville, me hicieron el honor de dejarme a solas con los tres manuscritos que elegí, entre otros muchos que me ofrecieron. El primero era […] «Luz de agosto», mi novela preferida de Faulkner. […]. El segundo era un cuento de Borges, «El muerto», escrito en un cuaderno escolar con letra también escolar, de tan clara y aplicada que era. Leí varias veces la frase: «…la travesía es tormentosa y crujiente». En mi primera lectura, el segundo adjetivo me produjo un estremecimiento estético que aún recuerdo como si me acabase de ocurrir.»

    Imagino pocas palabras tan sorprendentes como el término «crujiente» en este texto de Borges. Comparto el estremecimiento reiterado de Luis Landero. Ninguna travesía, real o imaginada, vuelve a ser igual después de vislumbrar una posibilidad crocante.

    No solemos reparar en el milagro que obran los adjetivos. Parecen un actor o actriz secundaria en la obra lingüística, pero es puro teatro. Poseen el poder y el vigor de iluminar, esculpir, pormenorizar e incluso modificar totalmente la información del sustantivo. «Monstruo jurídico»; «inglés abstracto»; «tregua definitiva».

    Sin ninguna duda, el relato de nuestra memoria y las posibilidades de pensamiento y acción diarios se agigantarían si incorporásemos en nuestro lenguaje habitual unas cuantas gotas mágicas en forma adjetivada. Al despertar no es igual esperar o planear «una rutinaria mañana», que una «jugosa mañana». Y mucho menos proyectarla ágil, extrovertida, intrépida… o fogosa.

    Los adjetivos son aliados en el diseño de un buen vivir. Por eso nos interesan. Solo es necesario frecuentarlos con generosidad y positivamente.

    Este texto se publicó en el periódico mensual Gaceta de Castilla y León (pag. web. https://gacetadecastillayleon.com/«), dirigido por Esther Duque, en el año 2020 y por algún motivo, la fotografía lo resucita…

    Ver también

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  • Observar, reflexionar, concluir.

    Observar, reflexionar, concluir.

    Todas las miradas son pocas para conocer y comprender.

    Mirar es un verbo en plural. Observar, reflexionar y concluir por una misma: tres gestos para soltar anclajes y prejuicios, desoír el ruido o viejos mandatos y abrir hueco a paradigmas distintos. Mirar así, es tejer respuestas nuevas y dejar entrar nuevo saber, nuevas oportunidades sin que, por ello, nos alejemos de una ética aplicada a los nuevos tiempos. Arendt escribía que el mundo común se sostiene gracias a la pluralidad, porque no vivimos en soledad ni tenemos la verdad completa. Mirar con los ojos bien abiertos ensancha nuestro horizonte vital.

    Arte Palencia. Exposición colectiva organizada por la Asociación Thieldon. Diciembre 2023
    Escultura de Inmaculada Amor, «Un minuto para la calma». Arte Palencia. Diciembre 2023

    OJOS QUE MIREN TODO…

    • Observar para ver.
    • Reflexionar para desanclar.
    • Concluir para no delegar la mirada.
    • Tejer respuestas nuevas: conocimiento y cuidado.
    Detalle de escultura con esferas de vidrio en forma de ojos sobre varillas metálicas finas. Un ojo ámbar-anaranjado al centro, rodeado de esferas blancas y plateadas, sobre fondo gris claro.
    Conjunto de esferas de vidrio traslúcido en forma de ojo montadas sobre alambres metálicos, con un ojo ámbar entre las transparentes. Vista cercana.
    Primer plano de una esfera de vidrio traslúcida en forma de ojo sobre varilla, con otras esferas agrupadas en la parte inferior. Fondo gris claro.

    Ficha

    • Serie: Imagen & texto
    • Técnica / Formato: fotografía digital + texto
    • Lugar / Año: diciembre 2023
    • Con quién: Exposición Arte Palencia, con la Asociación Thieldon.
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  • El amarillo era para las fiestas y el azul se comía, limón y laurel

    El amarillo era para las fiestas y el azul se comía, limón y laurel

    Arboleda con troncos retorcidos, fotografía intervenida con dominante azul-turquesa que tiñe follaje y tierra.

    Limón y laurel. Respiración y memoria. La lengua saborea el color y lo vuelve materia: ¿Quién asegura que los colores reales no son los soñados, o aquellos que deseamos encapsulados sobre la laringe que alimenta los pulmones?

    Los versos robados a Francisco Layna de su poema “Para después de los Ángeles que huyeron” (Tierra impar, AErea / Carménère), son la puerta a otro conocimiento posible. Tomo sus versos como umbral: el amarillo celebra mientras el azul nutre.

    “…/El color contrario del blanco es el rojo, decía Pastoreau,/ historiador de los animales. Antes había dos colores/negros. También la sal dejó de existir. /El amarillo era para las fiestas y el azul se comía, limón y/laurel.”

    La imagen responde a esta gramática simbólica (histórica, sensorial, política) y la devuelve al presente en el campo de saberes sensitivos y lingüísticos. Leer así el color es otra manera de escucha activa: del cuerpo, del territorio y de sus latidos. Lo mínimo, un cítrico o una hoja, se vuelve atlas.

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