Etiqueta: tejer

  • Somos tipos de letra

    Somos tipos de letra

    “LA MAGIA DE LAS PALABRAS”. Luis Landero.

    «Una vez, en la Universidad de Virginia, en Charlottesville, me hicieron el honor de dejarme a solas con los tres manuscritos que elegí, entre otros muchos que me ofrecieron. El primero era […] “Luz de agosto”, mi novela preferida de Faulkner. […]. El segundo era un cuento de Borges, “El muerto”, escrito en un cuaderno escolar con letra también escolar, de tan clara y aplicada que era. Leí varias veces la frase: “…la travesía es tormentosa y crujiente”. En mi primera lectura, el segundo adjetivo me produjo un estremecimiento estético que aún recuerdo como si me acabase de ocurrir.»

    Imagino pocas palabras tan sorprendentes como el término “crujiente” en este texto de Borges. Comparto el estremecimiento reiterado de Luis Landero. Ninguna travesía, real o imaginada, vuelve ser igual después de vislumbrar una posibilidad crocante.

    No solemos reparar en el milagro que obran los adjetivos. Parecen un actor o actriz secundaria en la obra lingüística, pero es puro teatro. Poseen el poder y el vigor de iluminar, esculpir, pormenorizar e incluso modificar totalmente la información del sustantivo. “Monstruo jurídico”; “inglés abstracto”; “tregua definitiva”.

    Sin ninguna duda, el relato de nuestra memoria y las posibilidades de pensamiento y acción diarios se agigantarían si incorporásemos en nuestro lenguaje habitual unas cuantas gotas mágicas en forma adjetivada. Al despertar no es igual esperar o planear “una rutinaria mañana”, que una “jugosa mañana”. Y mucho menos proyectarla ágil, extrovertida, intrépida… o fogosa.

    Los adjetivos son aliados en el diseño de un buen vivir. Por eso nos interesan. Solo es necesario frecuentarlos con generosidad y positivamente.

    Este texto se publicó en el periódico mensual Gaceta de Castilla y León (pag. web. https://gacetadecastillayleon.com/”), dirigido por Esther Duque, en el año 2020 y por algún motivo, la fotografía lo resucito…

    Ver también

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  • Observar, reflexionar, concluir.

    Observar, reflexionar, concluir.

    Todas las miradas son pocas para conocer y comprender.

    Mirar es un verbo en plural. Observar, reflexionar y concluir por una misma: tres gestos para soltar anclajes y prejuicios, desoír el ruido o viejos mandatos y abrir hueco a paradigmas distintos. Mirar así, es tejer respuestas nuevas y dejar entrar nuevo saber, nuevas oportunidades sin que, por ello, nos alejemos de una ética aplicada a los nuevos tiempos. Arendt escribía que el mundo común se sostiene gracias a la pluralidad, porque no vivimos en soledad ni tenemos la verdad completa. Mirar con los ojos bien abiertos ensancha nuestro horizonte vital.

    Arte Palencia. Exposición colectiva organizada por la Asociación Thieldon. Diciembre 2023
    Escultura de Inmaculada Amor, «Un minuto para la calma». Arte Palencia. Diciembre 2023

    OJOS QUE MIREN TODO…

    • Observar para ver.
    • Reflexionar para desanclar.
    • Concluir para no delegar la mirada.
    • Tejer respuestas nuevas: conocimiento y cuidado.

    Ficha

    • Serie: Imagen & texto
    • Técnica / Formato: fotografía digital + texto
    • Lugar / Año: diciembre 2023
    • Con quién: Exposición Arte Palencia, con la Asociación Thieldon.
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  • El amarillo era para las fiestas y el azul se comía, limón y laurel

    El amarillo era para las fiestas y el azul se comía, limón y laurel

    Limón y laurel. Respiración y memoria. La lengua saborea el color y lo vuelve materia: ¿Quién asegura que los colores reales no son los soñados, o aquellos que deseamos encapsulados sobre la laringe que alimenta los pulmones?

    Los versos robados a Francisco Layna de su poema «Para después de los Ángeles que huyeron» (Tierra impar, ed. Aerea), son la puerta a otro conocimiento posible. Tomo sus versos como umbral: el amarillo celebra mientras el azul nutre.

    «…/El color contrario del blanco es el rojo, decía Pastoreau,/ historiador de los animales. Antes había dos colores/negros. También la sal dejó de existir. /El amarillo era para las fiestas y el azul se comía, limón y/laurel.»

    La imagen responde a esta gramática simbólica (histórica, sensorial, política) y la devuelve al presente en el campo de saberes sensitivos y lingüísticos. Leer así el color es otra manera de escucha activa: del cuerpo, del territorio y de sus latidos. Lo mínimo, un cítrico o una hoja, se vuelve atlas.

  • En compañía

    En compañía

    Cabo de Gata

    Nadie vive margen de la sociedad donde habita. No somos mónadas sin ventanas como decía Leibniz, sino cuerpos porosos a los otros.

    Tampoco existe la individualidad absolutamente autónoma, ni es posible la desvinculación emocional de la comunidad que, de algún modo, proporciona seguridad. Cada existencia sostiene una red invisible de cuidados, afectos y dependencias.

    Todas las personas dependemos unas de otras, y…

    Todas las cosas,
    Próximas o lejanas,
    En secreto
    Están vinculadas unas con otras
    Y no se puede tocar una flor
    Sin alterar una estrella. (Francis Thompson)

    Esta es la tarea: reconocer y amar los hilos que nos unen, incluso cuando parecen invisibles. Habitar sin aislarse, cuidar sin absorber, comprender que la ética comienza en la interdependencia.

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  • Palabras perdidas

    Palabras perdidasMetáforas, esas performance de los conceptos. Ensayan la realidad hasta volverse materia. Y nos sorprenden con sus disfraces. Entre arena y papel, palabras que buscan otro modo de trasmitir conocimiento: vuelos, imaginación, alegorías.

     

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