Etiqueta: contramapa

  • Recolonización solar

    Recolonización solar

    Trigales que ya no son. Estaciones que no cambian de color. Campos abiertos que han sido parcelados, vallados y panelados. La tierra cíclica se ha vuelto superficie energética plana: ¿A dónde va esa electricidad? ¿Quién decidió clausurar los campos? ¿Hubo diálogo, reparto, memoria? ¿Quedan en el municipio beneficios comunes? ¿Qué piensan los jóvenes que emigran mientras el territorio se reprograma?

    La transición energética, cuando ignora la vida que pisa, repite la vieja lógica del extractivismo. La imagen no acusa, pregunta: ¿Qué futuro puede germinar sobre un suelo que ya no respira?

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  • Geografías recolonizadas. Valsurbio.

    Geografías recolonizadas. Valsurbio.

    FUNDACIÓN DÍAZ-CANEJA
    Centro de paisaje, medioambiente y ruralidad

    Exposición perteneciente al festival Pallantia Photo

    Hiedra en el dintel, musgo en las piedras cinceladas, cantos de pájaros en la nave a cielo abierto: Valsurbio, montaña palentina, a pocos kilómetros de Camporredondo de Alba. Deshabitado desde el invierno de 1970, hoy el pueblo muestra cómo la naturaleza recoloniza lo humano y nos obliga a pensar en la huella que dejamos. Serie documentada en 2024.

    En Castilla y León la despoblación, acelerada desde los años 60 y 70, dejó casas y corrales vacíos que la vegetación convirtió en refugios. La “recolonización” por especies locales es la sucesión ecológica natural: hiedra y zarzamora en los muros, robles jóvenes en patios, musgos y líquenes sellando juntas; corzos, rapaces y pequeños mamíferos rehacen rutas y refugios. La ruina se convierte, a la vez, en hábitat y archivo. Desde el ecofeminismo de Alicia Puleo (Ecofeminismo para otro mundo posible), este paisaje nos recuerda la ecodependencia e interdependencia: la vida humana se sostiene en entramados de cuidado que van más allá de lo humano. Mirar así pide responsabilidad: construir con respeto al entorno, preferir materiales retornables o integrables en la naturaleza, quizá reconocer tierras y aguas de uso y gestión colectiva, donde el derecho de acceso va siempre unido al deber de cuidado y orientar los usos del suelo hacia vidas vivibles: presentes y futuras. Estas imágenes acompañan ese tránsito y abren preguntas: quién cuida, qué dejamos, cómo volver a habitar sin herir.

    Mapa:

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    Notas: Valsurbio: despoblado en las décadas de 1960–70; anexionado a Velilla del Río Carrión en 1974; altitud aprox. 1.475 m. Wikipedia

    Coordenada central de trabajo usada en el GeoJSON: 42.8664, -4.7331.

    Enlace a la Web FD-Caneja. Exposición temporal: FD-C/maria-jesus-prieto-cianotipias/

    Hoja de sala

    M.ª JESÚS PRIETO: Cianotipias
    Sala 1: Del 30 de mayo al 30 de junio de 2024

    Esta exposición reúne tres series realizadas por la artista que tienen en común una misma técnica: la cianotipia.

    Es un procedimiento artesanal de impresión de negativos en monocromo, realizado mediante una emulsión que revela las imágenes sobre cualquier soporte absorbente en diversos tonos de azul. Ajuar personal se compone de un conjunto de obras que recogen aquellos objetos que la artista considera imprescindibles para inaugurar un nuevo hogar, ya sea físico o vital. En Geografías recolonizadas: la devolución de Valsurbio a la naturaleza, M.ª Jesús Prieto ha trabajado en esta localidad despoblada y expoliada para reflexionar sobre la crisis ambiental y el paso del tiempo. Por último, las imágenes de Botánicas muestran la vegetación de la Montaña Palentina.

    El ajuar, según la RAE, es el conjunto de muebles, enseres y ropas de uso común en la casa. En su segunda acepción es ese grupo de bienes aportados por la mujer al matrimonio. Partiendo de esta definición, las mujeres incorporaban a la nueva convivencia la posibilidad de bienestar: para el descanso, la alimentación, el calor, la higiene y los cuidados. Todo ello en el espacio doméstico, sin acceso al poder ni al derecho a ser sujeto. Siglos de lucha para alcanzar la ciudadanía plena, la capacidad de obrar y la asunción de la cuota de poder hicieron obligado subvertir el orden establecido.

    Por eso se hace necesario renovar los utensilios que han de aportarse al nuevo hogar, en soledad o en compañía. Nuevo ajuar para uso propio y para compartir con todas las personas, en sus diversas identidades, que nos acompañan a lo largo de la vida. En Ajuar personal, las imágenes recogen la actitud contraria a “llevarse las manos a la cabeza”, esa expresión atávica con tres significados distintos, pero todos pertinentes en esta obra: protección ante un sobresalto, empatía hacia el semejante o vergüenza por algún fallo propio. En este ajuar, las manos no van desnudas.

    Geografías recolonizadas se centra en la localidad de Valsurbio, un pueblo abandonado en el invierno de 1970 y situado al norte de Palencia, a 1.500 m de altitud. Un pueblo sin luz ni agua y cuyos habitantes se dedicaban al cuidado de ganado y al cultivo de cereales, patatas y frutales, hasta que la llegada de la minería en la zona cercana ofreció un futuro mejor para los y las jóvenes de dicha población. La dificultad de acceso hasta su ubicación ha permitido que, con lentitud, cada piedra haya ido cobijando musgos, líquenes y animales; el silencio ha permitido la nidificación de pájaros y el asentamiento de pequeños mamíferos; árboles y arbustos han extendido su dominio por caminos, patios y habitaciones. En esta devolución a la naturaleza de lo que, en principio, fue suyo, llama la atención que las huellas humanas se integren en la nueva geografía sin que se encuentren escombros, basura o cualquier elemento no compostables o que no sea un producto de la propia tierra. Una recolonización natural que nos permite reflexionar sobre lo efímero del ser humano, el tiempo y la muerte.

    Biografía

    M.ª Jesús Prieto (Palencia, 1962) es docente, escritora y artista visual. Se formó como maestra en la Escuela de Educación de Palencia en 1986 y se licenció en Filosofía por la UNED en 2002. Es diplomada en Estudios Avanzados en Filosofía Moral en 2009 y Experta Universitaria en Salud, Demografía y Sociedad de la Población Anciana por el Instituto de Salud Carlos III-UNED en 2012. Creó la asociación “Olbios” para activar la racionalidad, los valores éticos y el sentimiento de vínculo cívico, a través de la imagen y la palabra, impulsando proyectos y acciones dirigidas a mejorar la sociedad. Ha participado en exposiciones individuales y colectivas en salas y museos de la comunidad de Castilla y León, en la Universidad de Valladolid, en galerías de arte y otros espacios implicados en proyectos sociales. Colabora habitualmente con la prensa escrita y es miembro electo de asociaciones culturales y artísticas de ámbito local y autonómico.

    FUNDACIÓN DÍAZ-CANEJA
    C/ Lope de Vega, 2 — 34001 Palencia
    T. +34 979 747 392

    Ficha técnica
    • Serie: Recolonizaciones (Serie IV)
    • Lugar: Valsurbio (Velilla del Río Carrión, Palencia), Montaña Palentina
    • Trabajo de campo: Invierno–primavera de 2024
    • Proceso: Cianotipia sobre papel 100% algodón (papel artesanal de acuarela saunders waterford)
    • Negativos: Digitales (a partir de RAW) → negativos en transparencia
    • Formato de obra: A3 aprox. (variable según pieza)
    • Exposición: Luz solar; tiempos variables según densidad del negativo
    • Revelado / lavado: Agua corriente; secado al aire
    • Virados: Ácido cítrico (selección de piezas)
    • Intervenciones: Veladuras pictóricas puntuales (en algunas obras)
    • Digitalización: Escáner plano; limpieza de polvo; perfil sRGB para web
    • Montaje: Sin montaje
    • Autoría / créditos: M.ª Jesús Prieto
    • Año: 2024

    Ver también:

    Ver también: Resiliencia · Ajuar personal ·

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  • Otras lenguas

    Otras lenguas

    Naturaleza Imposible

    La encina se inclina como si tomase aire. El horizonte es alto y la luz, blanca azulada. El paisaje es un telón de fondo con voz: narra. La intervención, ese polvillo de anillos lechosos y brumas bajas, hace visible lo que sostiene la escena y casi nunca miramos: esporas, humedad, alientos del sotobosque, sudor. La imagen responde al lugar con un gesto de cuidado: des-centrar lo humano y reconocer agencia al árbol y a la atmósfera que lo envuelve y nos abraza. Podemos escuchar otras lenguas.

    “Imposible” no es fantasía, es el método. Una capa fotográfica más una capa dibujada abren una lectura donde naturaleza y técnica se co-componen. No hay estruendo; hay lentitud: corteza plateada, giros del tronco, rumor efervescente del suelo y la hierba. Este contramapa niega el decorado y pregunta por lo que vuelve (pequeños brotes, insectos ínfimos, vapor de humus) y por lo que falta (cuidados, manos, tiempo) ¿Qué podemos devolver nosotras? Un uso que no arrase, una retirada de pequeñas basuras, una conversación abierta con quien habita el lugar, una petición de servicios al ayuntamiento pertinente.

    Si el aire tuviera escritura, quizá se parecería a estas marcas suspendidas. Leerlas es aprender a respirar con el territorio.

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  • Donde suena el silencio. Gorafe

    Donde suena el silencio. Gorafe

    «Como por estos sitios tan sano aire no hay, pero no vengo/ a curarme de nada./ Vengo a saber qué hazaña/ vibra en la luz, qué rebelión oscura/ nos arrasa hoy la vida.» Claudio Rodriguez. 
    Primeros versos del poema «Ciudad de meseta»

    Proyecto fotográfico completo en Behance: Donde suena el silencio

    Badlands como partitura: estratos, surcos, sombras que marcan un compás de eras geológicas. La vista se expande y obliga a respirar más hondo; la escala humana se encoge sin desaparecer. Aquí el “silencio” nos recuerda que no somos centro: apenas un tránsito. Las fotografías retienen ese acuerdo frágil entre vastedad y cuidado, cuando el ojo aprende a mirar sin apresurarse y el cuerpo se vuelve barómetro de luz y aire o, quizá, paz.


    Ver también

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  • Verde Doncella

    Verde Doncella

    Verde doncella«No es que fuéramos felices por entonces,
    pero había ese instante de música en los ojos,
    esa pura belleza de lo efímero
    que sólo ha de durar lo que un silencio,
    lo que dura entre dos una canción…
    «

    La música del Tiempo. Luis Alonso

    Bodegón en blanco y negro donde el “verde” se vuelve amor y memoria. Jarrón, eucalipto y una manzana verde doncella. Una especie a punto de perderse. La ausencia de color destaca luz, pieles, brillos y densidades; convierte la variedad en relato táctil más que cromático.

    La escena contrapone ritmos: el eucalipto, veloz, expansivo y envolvente; la manzana local, lenta y frágil en su pervivencia. No es un choque moral, sino una alerta: ¿Qué cultivos sostenemos y cuáles dejamos caer? Conservar una variedad no es épica, es cuidar, podar, compartir esquejes, nombrar. La verde doncella es pequeña y de forma irregular, (nada bueno para los supermercados), pero jugosa y dulce como pocas.

    La pequeña manzana nos habla de persistencia: una forma de vida que reclama vínculo con el territorio. El bodegón propone una ética simple: mirar despacio, nombrar lo que se apaga y devolverlo a la mesa común.

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