Etiqueta: territorio

  • Recolonización solar

    Recolonización solar

    Vista panorámica de gran parque fotovoltaico con hileras de paneles solares extendidas sobre paisaje agrícola castellano. Cielo nublado y meseta al fondo.

    Trigales que ya no están, o están a trozos. Estaciones que no cambian de color. Campos abiertos, ahora cercados y panelados: esta vez sí se le han puesto puertas al campo.
    Quedan preguntas. ¿Quién decidió clausurar estos campos?,¿quién cobra el arriendo y quién pierde la tierra que trabajaba?,¿qué le queda al municipio, además de la valla?

    La transición energética, cuando ignora la vida que pisa, repite la vieja lógica extractiva. Aquí no recoloniza la hierba: recoloniza el contrato.
    ¿Qué recolonizará este suelo cuando caduquen los paneles?

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  • Donde suena el silencio. Gorafe

    Donde suena el silencio. Gorafe

    «Como por estos sitios tan sano aire no hay, pero no vengo/ a curarme de nada./ Vengo a saber qué hazaña/ vibra en la luz, qué rebelión oscura/ nos arrasa hoy la vida.» Claudio Rodriguez. 
    Primeros versos del poema «Ciudad de meseta»

    El poema es de meseta; estos paisajes, del sureste árido. Pero la pregunta es la misma.

    Proyecto fotográfico completo en Behance: Donde suena el silencio

    Paisaje de badlands en Gorafe, Granada: formaciones arcillosas erosionadas con surcos profundos en tonos ocres y grises bajo luz intensa.
    Detalle de las formaciones de badlands de Gorafe, Granada: estratos arcillosos y cárcavas excavadas por la erosión en colores cálidos.
    Panorámica de los badlands de Gorafe, Granada: colinas de arcilla erosionada con surcos verticales y horizontes amplios de cielo abierto.
    Vista de los badlands de Gorafe, Granada: barrancos y cárcavas en terreno árido con vegetación escasa y cielo de gran amplitud.

    Badlands como partitura: estratos, surcos, sombras que marcan un compás de eras geológicas. La vista se expande y obliga a respirar más hondo; la escala humana se encoge sin desaparecer. Aquí el «silencio» nos recuerda que no somos centro: apenas un tránsito. Las fotografías retienen ese acuerdo frágil entre vastedad y cuidado, cuando el ojo aprende a mirar sin apresurarse y el cuerpo se vuelve barómetro de luz y aire. O paz.


    Ver también

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