
Trigales que ya no están, o están a trozos. Estaciones que no cambian de color. Campos abiertos, ahora cercados y panelados: esta vez sí se le han puesto puertas al campo.
Quedan preguntas. ¿Quién decidió clausurar estos campos?,¿quién cobra el arriendo y quién pierde la tierra que trabajaba?,¿qué le queda al municipio, además de la valla?
La transición energética, cuando ignora la vida que pisa, repite la vieja lógica extractiva. Aquí no recoloniza la hierba: recoloniza el contrato.
¿Qué recolonizará este suelo cuando caduquen los paneles?



