Me gusta visitar ese invierno que congela el agua y ordena, con un ritmo casi secreto, los carámbanos que cuelgan de los aleros. Me gusta el blanco de la nieve sobre los mampuestos y la luz rebotada que inunda el espacio hasta volverlo más nítido, más brillante. Puedo decirlo porque no lo habito, no lo padezco.
Quienes viven dentro de ese blanco saben lo que pesa. La nieve pisada resbala. Hay que espalar para llegar al leñero donde se guarda la encina que alimentará la chimenea. Las furgonetas de suministros dependen de la quitanieves. La casa deja de ser solo hogar y se convierte en refugio obligado.
Quienes visitamos el frío vemos una sola cara: el resplandor limpio de la mañana, el goteo suave del deshielo, la luz que agranda el canto de los pájaros. Por eso puedo decir que me gusta: es una suerte entrar en la belleza de un territorio sabiendo que otros sostienen, con trabajo y prudencia, la vida dentro de ese blanco.
Seguir mirando: belleza, intemperie y territorio vivido.
FUNDACIÓN DÍAZ-CANEJA Centro de paisaje, medioambiente y ruralidad
Exposición perteneciente al festival Pallantia Photo
Hiedra en el dintel, musgo en las piedras cinceladas, cantos de pájaros en la nave a cielo abierto: Valsurbio, montaña palentina, a pocos kilómetros de Camporredondo de Alba. Deshabitado desde el invierno de 1970, hoy el pueblo muestra cómo la naturaleza recoloniza lo humano y nos obliga a pensar en la huella que dejamos. Serie documentada en 2024.
“Vista de sala, Fundación Díaz-Caneja, planta inferior con cianotipias; visita en curso.”“Cartel anunciador. Cianotipia botánica: hojas y flores sobre papel Arches; veladuras azules.”“Público durante la inauguración en Fundación Díaz-Caneja; mediación de sala.”“Cianotipia: bosque de Valsurbio con intervención en húmedo en franja diagonal.”“Cianotipia: ruina de casa en Valsurbio entre troncos desnudos, invierno.”“Presentación del proyecto en el vestíbulo de la Fundación Díaz-Caneja.”Asistentes conversando en la apertura de ‘Cianotipias’, Palencia.”“Retícula de seis cianotipias botánicas expuestas en pared.”
En Castilla y León la despoblación, acelerada desde los años 60 y 70, dejó casas y corrales vacíos que la vegetación convirtió en refugios. La “recolonización” por especies locales es la sucesión ecológica natural: hiedra y zarzamora en los muros, robles jóvenes en patios, musgos y líquenes sellando juntas; corzos, rapaces y pequeños mamíferos rehacen rutas y refugios. La ruina se convierte, a la vez, en hábitat y archivo. Desde el ecofeminismo de Alicia Puleo (Ecofeminismo para otro mundo posible), este paisaje nos recuerda la ecodependencia e interdependencia: la vida humana se sostiene en entramados de cuidado que van más allá de lo humano. Mirar así pide responsabilidad: construir con respeto al entorno, preferir materiales retornables o integrables en la naturaleza, quizá reconocer tierras y aguas de uso y gestión colectiva, donde el derecho de acceso va siempre unido al deber de cuidado y orientar los usos del suelo hacia vidas vivibles: presentes y futuras. Estas imágenes acompañan ese tránsito y abren preguntas: quién cuida, qué dejamos, cómo volver a habitar sin herir.
M.ª JESÚS PRIETO: Cianotipias Sala 1: Del 30 de mayo al 30 de junio de 2024
Esta exposición reúne tres series realizadas por la artista que tienen en común una misma técnica: la cianotipia.
Es un procedimiento artesanal de impresión de negativos en monocromo, realizado mediante una emulsión que revela las imágenes sobre cualquier soporte absorbente en diversos tonos de azul. Ajuar personal se compone de un conjunto de obras que recogen aquellos objetos que la artista considera imprescindibles para inaugurar un nuevo hogar, ya sea físico o vital. En Geografías recolonizadas: la devolución de Valsurbio a la naturaleza, M.ª Jesús Prieto ha trabajado en esta localidad despoblada y expoliada para reflexionar sobre la crisis ambiental y el paso del tiempo. Por último, las imágenes de Botánicas muestran la vegetación de la Montaña Palentina.
El ajuar, según la RAE, es el conjunto de muebles, enseres y ropas de uso común en la casa. En su segunda acepción es ese grupo de bienes aportados por la mujer al matrimonio. Partiendo de esta definición, las mujeres incorporaban a la nueva convivencia la posibilidad de bienestar: para el descanso, la alimentación, el calor, la higiene y los cuidados. Todo ello en el espacio doméstico, sin acceso al poder ni al derecho a ser sujeto. Siglos de lucha para alcanzar la ciudadanía plena, la capacidad de obrar y la asunción de la cuota de poder hicieron obligado subvertir el orden establecido.
Por eso se hace necesario renovar los utensilios que han de aportarse al nuevo hogar, en soledad o en compañía. Nuevo ajuar para uso propio y para compartir con todas las personas, en sus diversas identidades, que nos acompañan a lo largo de la vida. En Ajuar personal, las imágenes recogen la actitud contraria a “llevarse las manos a la cabeza”, esa expresión atávica con tres significados distintos, pero todos pertinentes en esta obra: protección ante un sobresalto, empatía hacia el semejante o vergüenza por algún fallo propio. En este ajuar, las manos no van desnudas.
Geografías recolonizadas se centra en la localidad de Valsurbio, un pueblo abandonado en el invierno de 1970 y situado al norte de Palencia, a 1.500 m de altitud. Un pueblo sin luz ni agua y cuyos habitantes se dedicaban al cuidado de ganado y al cultivo de cereales, patatas y frutales, hasta que la llegada de la minería en la zona cercana ofreció un futuro mejor para los y las jóvenes de dicha población. La dificultad de acceso hasta su ubicación ha permitido que, con lentitud, cada piedra haya ido cobijando musgos, líquenes y animales; el silencio ha permitido la nidificación de pájaros y el asentamiento de pequeños mamíferos; árboles y arbustos han extendido su dominio por caminos, patios y habitaciones. En esta devolución a la naturaleza de lo que, en principio, fue suyo, llama la atención que las huellas humanas se integren en la nueva geografía sin que se encuentren escombros, basura o cualquier elemento no compostables o que no sea un producto de la propia tierra. Una recolonización natural que nos permite reflexionar sobre lo efímero del ser humano, el tiempo y la muerte.
Biografía
M.ª Jesús Prieto (Palencia, 1962) es docente, escritora y artista visual. Se formó como maestra en la Escuela de Educación de Palencia en 1986 y se licenció en Filosofía por la UNED en 2002. Es diplomada en Estudios Avanzados en Filosofía Moral en 2009 y Experta Universitaria en Salud, Demografía y Sociedad de la Población Anciana por el Instituto de Salud Carlos III-UNED en 2012. Creó la asociación “Olbios” para activar la racionalidad, los valores éticos y el sentimiento de vínculo cívico, a través de la imagen y la palabra, impulsando proyectos y acciones dirigidas a mejorar la sociedad. Ha participado en exposiciones individuales y colectivas en salas y museos de la comunidad de Castilla y León, en la Universidad de Valladolid, en galerías de arte y otros espacios implicados en proyectos sociales. Colabora habitualmente con la prensa escrita y es miembro electo de asociaciones culturales y artísticas de ámbito local y autonómico.
FUNDACIÓN DÍAZ-CANEJA
C/ Lope de Vega, 2 — 34001 Palencia
T. +34 979 747 392
Ficha técnica
Serie: Recolonizaciones (Serie IV)
Lugar: Valsurbio (Velilla del Río Carrión, Palencia), Montaña Palentina
Trabajo de campo: Invierno–primavera de 2024
Proceso: Cianotipia sobre papel 100% algodón (papel artesanal de acuarela saunders waterford)
Negativos: Digitales (a partir de RAW) → negativos en transparencia
Formato de obra: A3 aprox. (variable según pieza)
Exposición: Luz solar; tiempos variables según densidad del negativo
Revelado / lavado: Agua corriente; secado al aire
Virados: Ácido cítrico (selección de piezas)
Intervenciones: Veladuras pictóricas puntuales (en algunas obras)
Digitalización: Escáner plano; limpieza de polvo; perfil sRGB para web
Sobre la necesidad de pensar, soñar, hacer, transformar, cuidar, persistir…
El otoño, como metáfora de experiencia y sabiduría. La naturaleza enredada en Perséfone y las semillas de granada. El aviso susurrado a cada “ser de tiempo”, desde la experiencia cíclica. Los verbos gemidos por el círculo violentado hacia el progreso lineal.
Otoño como estación y como estado: tiempo de cosecha, de soltar y de guardar. Perséfone y las semillas de granada, la vida cíclica frente al viejo mito del progreso lineal. Los infinitivos pensar, soñar, hacer, transformar, cuidar, persistir… no ordenan: abren. Verbos-umbral para habitar una vida más humana y más digna, sin prisa y con memoria.
Una reflexión sobre el cuidado de nuestra democracia.
Este relato visual, acogido en el Museo del Agua, en Palencia, nace como una apuesta por una vida en común posible. Cada fotografía habla de la sociedad que habitamos y del empeño, siempre inacabado, por hacerla más justa. No pide al espectador/a una fe ciega, sino una forma de presencia: mirar, pensar, actuar. La belleza aquí no es adorno; es una disciplina de cuidado.
Las imágenes interpelan a la ciudadanía sustantiva: participar más allá del trámite, salir del “como si” y asumir la vida común como tarea compartida. No hay héroes ni heroínas salvadoras. Hay pactos, gestos menores que se vuelven grandes cuando son colectivos: acudir, sostener, exigir, discutir con método y respeto, abrir espacio para la diferencia. Democracia como práctica cotidiana, no como reliquia.
Desde el primer verso de Hesíodo, “en primer lugar existió el caos”, se tiende un hilo. Deshacer enredos, hilar razones, negociar sin humillar, perfeccionar sin dogma. Libertad entendida como no dominación; igualdad que no borra singularidades; cuidado como infraestructura de lo político. Hay un inventario de herramientas: método, razones, libertad, igualdad, solidaridad, no dañar, y también una advertencia: codicias, opacidades y corrupciones que acechan cualquier proyecto.
El texto de Luis Alonso acompaña y afina esta partitura: del lío a la luz, del amontonamiento a la armonía. La consigna que propone, breve y exigente, podría resumir el ánimo de la serie: “Virtù vince fortuna”. Que la voluntad (ética y común) se imponga al azar y al cansancio. O dicho de otro modo: mejorar, regenerar, acrecentar… sigue siendo posible si nos contamos dentro.
Esta exposición invita a practicar esa posibilidad. A mirar con paciencia, a reclamar estándares éticos sin excepción y a tejer vínculos que den sostén. El resto, el futuro que queremos, no vendrá solo. Nos necesita.
«Es como si alguien hubiera ordenado pasar por la trituradora de papel los documentos de la actualidad: cotizaciones bursátiles, cláusulas secretas, proyectos inconfesables, transacciones no declaradas. Todo lo relacionado con la codicia de los hombres. De la trituradora saldrían deconstruídas tramas, restos de naufragios, materiales de derribo, prevaricaciones, obscenidades, pruebas que no verán jamás la luz. Y ya fuera por afinidad, ya por querencia oscura o por complicidades diversas, esas trituraciones generarían amalgamas, redes de lobbies, nidos de serpientes, viciadas enredaderas sin escrúpulos. Pero alguien, con la punta de los dedos, empieza a tirar del hilo, a desenredar la madeja, a desandar el desorden, a transformar el lío en luz. Y por obra y gracia de los virtuosos dedos, del arte de la paciencia, lo que en el principio era el caos, la oscuridad, deviene en equilibrio y razón, en armonías de amables convivencias. Y ya no el turbio enredo sino la limpia musicalidad de ideas como flores, luminosos jardines de la mente don-de la libertad y la alegría creadora entran en danza con eros y con logos. Frente a la triste podredumbre, brotan los hilos emergentes de la aurora. Frente al poder imperante de lo oscuro, ahí florece nuevamente el viejo lema de los humanistas florentinos: Virtù vince fortuna. Es el optimismo de la voluntad, de la exigencia. No todo está perdido.»
Esta exposición se inauguró el 19 de septiembre de 2016 en el Museo del Agua de Palencia, y el 8 de marzo de 2017 en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Valladolid. Su objetivo inicial, procurar mejorar este proyecto común que es la Democracia, se mantiene vivo. Será un placer contar con vuestra visita y vuestras reflexiones.