No es fácil sorprender o emocionar en un tema tan estudiado y practicado a lo largo de siglos. El bodegón fue, durante siglos, un ejercicio de virtuosismo. Aquí, es un gesto narrativo: un vaso sostiene una historia en dos escenas. En la primera, la tensión del límite; en la segunda, la calma lúcida. En estas dos fotografías tituladas «historia de un vaso», intenté hilar un pequeño relato en el que se cupiera la vida entera, la fugacidad de los días, la vejez, el legado. Desde el desenfado y el humor.
Pero no solo busqué una descripción en entre dos hitos, sino que cada fotografía hablase por sí misma:
La primera muestra imposición de los cuerpos normados en las mujeres, la imposibilidad de escapar de los límites impuestos, la falta de libertad, el ahogo.
La segunda intenta ser una mirada honrada sobre la realidad finita, para que actúe como sortilegio de curación que prepara la vida aceptando la muerte, al estilo de la razón compadecida que Zambrano expone de Séneca. Visualizar para aceptar, aceptar para transformarse.
Ficha final
Serie: Bodegón Expandido Obra(s) destacada(s):Historia de un vaso I–II (2018) Técnica/Proceso: Fotografía digital; impresión pigmentaria sobre lienzo 100% algodón, Canvas premium Artist textured 380, Impresión Giclée 12 tintas.
Dimensiones: Lienzo con bastidor 80×120 cm · Edición/Tiraje: 1/3 Archivo/DPI: TIFF 16-bit, 300 dpi Ubicación: Colección artista · Presentada en Museo de Arte Contemporáneo Díaz-Caneja (Palencia)
El lienzo Hª de un vaso 1, fue donado a la Universidad de Valladolid, para formar parte del proyecto abierto del Vicerrectorado del Campus de Palencia, «Un campus con arte»,
Entiendo la resiliencia como la sabiduría adquirida con el paso de los años. La aceptación de lo que no puede cambiarse, porque no depende de nuestras posibilidades, el asentamiento de la templanza, el crecimiento de la serenidad, la habilidad de recomponerse dignamente de las circunstancias adversas.
Siete fotografías componen este tránsito, de lo intacto a lo habitado por la grieta. Dialogan con la escultura de Inmaculada Amor, que proyecta un afuera material para ese cambio: del límite al impulso, de la contención al rumbo, de reparación y esperanza no ingenua.
La muestra en el Museo Narciso Maisterra (del 9 de junio al 29 de julio de 2018) propone mirar sin prisa: reconocer la presión de la vida, aceptar la pérdida de la antigua forma y elegir salir siendo otra. Aquí la épica es suave: la del gesto que insiste.
El prodigio ampara el caminar de la pieza dorada hasta el surgimiento de una nueva esencia. Es el producto de una inteligencia valiente capaz de revolverse contra la adversidad. Porque quizás, como Dice Marguerite Durás, haya que morir -metafóricamente-, para resucitar con más fuerza a la vida ¿Quién no ha sido, alguna vez , cuna de su propia metamorfosis?
Sobre la necesidad de pensar, soñar, hacer, transformar, cuidar, persistir…
El otoño, como metáfora de experiencia y sabiduría. La naturaleza enredada en Perséfone y las semillas de granada. El aviso susurrado a cada “ser de tiempo”, desde la experiencia cíclica. Los verbos gemidos por el círculo violentado hacia el progreso lineal.
Otoño como estación y como estado: tiempo de cosecha, de soltar y de guardar. Perséfone y las semillas de granada, la vida cíclica frente al viejo mito del progreso lineal. Los infinitivos pensar, soñar, hacer, transformar, cuidar, persistir… no ordenan: abren. Verbos-umbral para habitar una vida más humana y más digna, sin prisa y con memoria.
Una reflexión sobre el cuidado de nuestra democracia.
Este relato visual, acogido en el Museo del Agua, en Palencia, nace como una apuesta por una vida en común posible. Cada fotografía habla de la sociedad que habitamos y del empeño, siempre inacabado, por hacerla más justa. No pide al espectador/a una fe ciega, sino una forma de presencia: mirar, pensar, actuar. La belleza aquí no es adorno; es una disciplina de cuidado.
Las imágenes interpelan a la ciudadanía sustantiva: participar más allá del trámite, salir del “como si” y asumir la vida común como tarea compartida. No hay héroes ni heroínas salvadoras. Hay pactos, gestos menores que se vuelven grandes cuando son colectivos: acudir, sostener, exigir, discutir con método y respeto, abrir espacio para la diferencia. Democracia como práctica cotidiana, no como reliquia.
Desde el primer verso de Hesíodo, “en primer lugar existió el caos”, se tiende un hilo. Deshacer enredos, hilar razones, negociar sin humillar, perfeccionar sin dogma. Libertad entendida como no dominación; igualdad que no borra singularidades; cuidado como infraestructura de lo político. Hay un inventario de herramientas: método, razones, libertad, igualdad, solidaridad, no dañar, y también una advertencia: codicias, opacidades y corrupciones que acechan cualquier proyecto.
El texto de Luis Alonso acompaña y afina esta partitura: del lío a la luz, del amontonamiento a la armonía. La consigna que propone, breve y exigente, podría resumir el ánimo de la serie: “Virtù vince fortuna”. Que la voluntad (ética y común) se imponga al azar y al cansancio. O dicho de otro modo: mejorar, regenerar, acrecentar… sigue siendo posible si nos contamos dentro.
Esta exposición invita a practicar esa posibilidad. A mirar con paciencia, a reclamar estándares éticos sin excepción y a tejer vínculos que den sostén. El resto, el futuro que queremos, no vendrá solo. Nos necesita.
«Es como si alguien hubiera ordenado pasar por la trituradora de papel los documentos de la actualidad: cotizaciones bursátiles, cláusulas secretas, proyectos inconfesables, transacciones no declaradas. Todo lo relacionado con la codicia de los hombres. De la trituradora saldrían deconstruídas tramas, restos de naufragios, materiales de derribo, prevaricaciones, obscenidades, pruebas que no verán jamás la luz. Y ya fuera por afinidad, ya por querencia oscura o por complicidades diversas, esas trituraciones generarían amalgamas, redes de lobbies, nidos de serpientes, viciadas enredaderas sin escrúpulos. Pero alguien, con la punta de los dedos, empieza a tirar del hilo, a desenredar la madeja, a desandar el desorden, a transformar el lío en luz. Y por obra y gracia de los virtuosos dedos, del arte de la paciencia, lo que en el principio era el caos, la oscuridad, deviene en equilibrio y razón, en armonías de amables convivencias. Y ya no el turbio enredo sino la limpia musicalidad de ideas como flores, luminosos jardines de la mente don-de la libertad y la alegría creadora entran en danza con eros y con logos. Frente a la triste podredumbre, brotan los hilos emergentes de la aurora. Frente al poder imperante de lo oscuro, ahí florece nuevamente el viejo lema de los humanistas florentinos: Virtù vince fortuna. Es el optimismo de la voluntad, de la exigencia. No todo está perdido.»
Esta exposición se inauguró el 19 de septiembre de 2016 en el Museo del Agua de Palencia, y el 8 de marzo de 2017 en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Valladolid. Su objetivo inicial, procurar mejorar este proyecto común que es la Democracia, se mantiene vivo. Será un placer contar con vuestra visita y vuestras reflexiones.